El largo periodo de tiempo que transcurrirá entre la entrega del nuevo edificio del cuartel de la Guardia Civil de Formentera y su entrada en servicio. Que se prevean más de seis meses para equipar las instalaciones y conectarlas a las redes de servicios (electricidad, agua y teléfono) resulta sorprendente, salvo que ese plazo tan prolongado tenga que ver con la contención de gastos que impera ahora en la Administración.
La mala gestión de los mejores espacios protegidos de las Pitiüses, que se pone reiteradamente de manifiesto por la falta de planes de ordenación de los recursos naturales que desarrollen la protección y por decisiones como la de tener el Parque Natural de ses Salines sin dirección o sin cubrir todas las plazas de personal que tiene asignado. Mientras, los centros de interpretación de Can Marroig y Sant Francesc siguen cerrados y no parece que haya ninguna intención de abrirlos, pese a que este último en teoría solo estaba pendiente de que Endesa cruzara un cable por la carretera (desde 2010). El proyecto para convertir la torre de la Sal Rossa en otro espacio de interpretación también ha quedado olvidado.