JOAN LLUÍS FERRER | IBIZA
El sector crítico de la Federación Socialista de Ibiza (FSE-PSOE) perdió ayer terreno de forma considerable en el congreso extraordinario celebrado en el recinto ferial de sa Blanca Dona para elegir a los dos delegados que en nombre de la isla acudirán al congreso federal de Sevilla. El acto de ayer, conocido como congresillo, reunió a todos los delegados surgidos de las asambleas municipales del pasado viernes, en el que los críticos arrasaron en Vila. La trascendencia de este congreso extraordinario radicaba, precisamente, en conocer la verdadera fuerza lograda por el sector crítico en el conjunto de la isla, al objeto de sopesar sus posibilidades de cara al congreso insular que elegirá el nuevo secretario general el próximo mes de marzo.
En el congresillo –que transcurrió en un clima de cordialidad y sin incidente alguno– se presentaron dos candidaturas diferentes: la del sector crítico (José Manuel Bar y Desiré Ruiz) y la de un nuevo sector renovador (Silvia Limones y Albert Marí), apoyado por gran parte del sector oficialista. De hecho, esta última corriente renunció a presentar candidatura alguna, lo que fue interpretado por dirigentes críticos como la demostración de que, en realidad, esta nueva ala renovadora ha sido alumbrada por los propios oficialistas.
En todo caso, la candidatura de Bar y Ruiz obtuvo 35 de los votos emitidos (52%) frente a los 32 (48%) de los renovadores, lo que supone una evidente pérdida de fuelle del ala crítica, que ha visto contrarrestada su rotunda victoria de Vila con resultados mucho más discretos en las demás agrupaciones municipales.
«Ha sido un resultado muy digno. Solo hemos sacado tres votos menos que la otra lista, que esperábamos que sacaría una holgadísima mayoría. Ha sido un resultado inesperado, porque veníamos a perder por paliza», afirmó Silvia Limones, concejala de Sant Antoni y miembro de la lista derrotada.
Esta dirigente presentó la lista renovadora como una corriente equidistante de críticos y oficialista, y ajena a ambos. «No vamos ni a favor ni en contra de nadie, sino que planteamos que deben tomar las riendas del partido otras personas que no han participado nunca y que tengan también experiencia tanto orgánica como institucional, pero que no esté vinculada a ninguno de los sectores que vienen arrastrando problemas personales», los cuales «hacen mucho daño al partido».
Preguntada sobre si los renovadores son una nueva versión del ala oficialista, negó tal posibilidad y añadió: «El sector oficial nos habrá apoyado, pero nosotros vamos a integrar a todo el que se quiera integrar, siempre que sean personas que no hayan estado al frente y que no arrastren problemas del pasado».
También confirmó que presentarán un candidato a la secretaría general de la FSE-PSOE en el congreso de marzo. «Sobre todo ahora que hemos visto que tenemos más respaldo del que esperábamos», agregó.
Albert Marí, por su parte, recordó que en las últimas elecciones generales accedió a realizar «el esfuerzo» de presentarse al Senado e instó a «arreglar las cosas dentro de casa» para «devolver la credibilidad» a la formación.
En todo caso, ante el congreso de la FSE «no hay nada decidido, porque se hablaba de holgadas mayorías y se ha visto que no las hay». La convención que elegirá el nuevo líder socialista pitiuso «ha de ser un proceso modélico. Ha de haber disputas, pero han de ser dialécticas, y siempre respetuosas», señaló.