E. RODRÍGUEZ | IBIZA
«La dinámica que ha tomado el partido [la FSE-PSOE] es mala; la gente no respeta las normas, pero no las de la formación política, que tampoco, sino las más mínimas de educación y convivencia». El exconseller Santi Ferrer, del PSOE, confiesa a través de Facebook que en la asamblea de la agrupación local de Vila del viernes pasó «vergüenza» y «lástima». «Quiero que me entendáis, el problema no es perder, de eso ya sé, sino que empiece a ser habitual que te griten, te insulten, que te quieran acojonar. Y claro, yo no tengo miedo, pero ¿tengo necesidad de pasar por esto?», cuestiona.
No es la primera vez que sufre acciones violentas. Ferrer explica que hace unas semanas, durante una convocatoria del comité insular, el máximo órgano de decisión del PSOE entre congresos, no solo le cortaron el turno de palabra: «Me amenazaron con pegarme». Anteriormente, en otro comité insular, un compañero le cogió del brazo y en otro le gritaron «sinvergüenza y mentiroso». «Tuve que escapar para no acabar mal», recuerda. Y no acaba aquí: «Otro día, en una ejecutiva, otro compañero se dedicó a difamarme. Y no pasa nada. A los órganos del partido no les ocupa ni un momento corregirlo por mucho que se les informe de ello, aunque ya lo saben porque pasa a la vista de todos».
El testimonio de Ferrer, pareja de la diputada Sofía Hernanz, revela la difícil convivencia en el PSOE, sobre todo en la agrupación de Vila, a causa de la división entre dos bandos: los llamados oficialistas, que siguen la línea de la dirección, y los críticos, con Pedro Campillo y Antonio Roldán a la cabeza.
A diferencia de Ferrer, el secretario de Organización de la FSE-PSOE, Julián Aguilar, al ser preguntado por los incidentes del viernes, sostiene que es «una anécdota». Roldán apunta que no tiene nada que decir sobre esto: «Todo está bien. El resultado es el que es y ahora los delegados son los que tienen la palabra. Paso de rabietas y tonterías. Nosotros no tenemos nada que decir. Y, si acaso, lo haríamos en el foro que toque».
«¡Cállate ya!»
Un miembro del grupo de los críticos, que prefiere no ser identificado, mantiene que en la asamblea del viernes no escuchó insultos y que, pese a que los dos bandos estaban «enfadados», «la gente se portó muy bien».
El edil de Vila Alfonso Molina, alineado con los oficialistas, no escuchó insultos pero sí «silbidos y frases como: ¡Cállate ya! ¡Aquí hemos venido a votar! ¡Me quiero ir a tomar una cerveza!». « Hubo mucho barullo. Es una pena», relata.
Los críticos acusan a los oficialistas de alargar adrede el debate de las enmiendas a la ponencia del congreso federal (la asamblea duró más de cuatro horas cuando otras veces se ha solventado con rapidez) para provocar la marcha de los militantes que acudieron solo a votar, todos del grupo de Roldán.
Molina recuerda que «no hay otra ocasión» para presentar enmiendas. El edil sostiene que presentó enmiendas, pero no con el ánimo de «fastidiar» y lamenta que el debate se viera «muy perjudicado» por «la presión» de los críticos para acortarlo. «Al final había prisa para que se acabara todo», indica. Los críticos solicitaron cambiar el orden del día y votar a los delegados antes del debate, pero los oficialistas se negaron.
Por otra parte, la edil socialista de Sant Antoni Silvia Limones anunció ayer la unión de un grupo de personas para evitar que se repitan los incidentes del viernes en Vila. Limones no quiso dar nombres ni precisar cuántos militantes lo forman. Esta «plataforma» pretende eliminar «enfrentamientos personales del pasado que renacen periódicamente y que tienen su origen en decisiones, malentendidos y errores pasados que ya no importan a nadie en la sociedad y que se centran en Vila».
Formado por personas de todas las agrupaciones de la isla aunque ninguna del grupo crítico de Campillo y Roldán, este grupo quiere consensuar entre las distintas sensibilidades del partido las dos personas que se escogerán el próximo sábado en el ´congresillo´ para asistir al congreso federal de Sevilla. «Debe primar el debate sobre las ideas, frente al de las personas. Todos los socialistas deberían superar la artificial e interesada división de familias que unos cuantos pretenden», sostiene Limones en nombre de este grupo anónimo.