PALMA | F. GUIJARRO
La reunión celebrada ayer por patronales y sindicatos del comercio se mantuvo dentro del guión que ambas partes habían adelantado a Diario de Ibiza: estos últimos confirmaron que para este año quieren que los salarios aumenten un 3,6% para mantener el poder adquisitivo de los trabajadores, y que para 2012 esta mejoría sea equivalente al IPC más 0,5 puntos. Y la representación empresarial reiteró que su postura inicial es la de congelar las nóminas durante este año, al tiempo que se aseguró que las reclamaciones de UGT, CCOO y USO son «inasumibles» en la actual situación de crisis económica.
Esta negociación colectiva tiene una especial trascendencia para Balears, al tratarse en el segundo convenio que afecta a un mayor número de trabajadores (unos 50.000), por detrás unicamente del de hostelería.
La plataforma conjunta presentada ayer por esas tres organizaciones sindicales incorpora otros puntos, como el que las bajas por enfermedad o accidente que se produzcan durante las vacaciones deban ser compensadas por la empresa, o el que se garantice la igualdad en las categorías profesionales.
Según el portavoz de Comisiones Obreras, Ginés Díez, se ha pretendido presentar un listado de reivindicaciones muy reducido para facilitar así un acuerdo en el que el principal objetivo es mantener el poder adquisitivo de los asalariados del sector.
Postura empresarial
Sin embargo, los presidentes de las patronales Afedeco y Pimeco, Bartolomé Servera y Bernat Coll respectivamente, coincidieron en afirmar que un aumento salarial del 3,6% es en estos momentos insostenible para la mayor parte de los negocios del sector por la caída que se ha dado en el consumo.
Coll insistió en que la postura inicial de las patronales pasa por congelar los salarios durante el presente ejercicio, a la espera de que los resultados de la actual temporada turística puedan ayudar a reactivar la demanda durante el próximo invierno.
Pero ademas, el presidente de Pimeco insistió en que los sindicatos deben ayudar a que el sector afronte alguno de sus mayores retos. En concreto, defendió la supresión de las compensaciones que se pagan por trabajar en días festivos, al considerar que los establecimientos pequeños también tendrán que abrir en esas fechas para competir con las grandes superficies. Igualmente, reclamó una mayor flexibilidad en los horarios.