IBIZA | JOAN LLUÍS FERRER
Alberto Bofill Bonet es uno de esos ibicencos que ha sido inoculado con el virus de la nostalgia hacia esa Ibiza ya desaparecida y que, sin embargo, permanece inmortalizada en centenares y miles de fotografías en blanco y negro que muestran una isla tan distinta a la actual que es como comparar dos planetas diferentes.
Bofill (Ibiza, 1963) explota un restaurante en Talamanca y desde siempre ha sentido por las fotos antiguas de las Pitiusas esa fascinación que deja a muchos clavados durante minutos ante una imagen del pasado, recorriendo sus vericuetos, escudriñando cada detalle de la foto y recreando mentalmente cómo era la escena o el paisaje que quedó congelada en ese retrato.
Pero fue en abril de este mismo año cuando Alberto Bofill decidió hacer uso de las nuevas redes sociales, en concreto Facebook, para volcar allí todo el material que tenía e ir recibiendo el que le mandan muchos particulares. En tan breve periodo de tiempo –cinco meses–, ha logrado la proeza de reunir más de 1.600 fotografías, muchas de ellas inéditas, y la increíble cifra de 63.000 miembros o ´amigos´ en su página ´Ibiza antiga´. Este número se incrementa al prodigioso ritmo de unos cuarenta nuevos cada día.
Algunas de las que recientemente ha publicado este periódico –las del hidroavión siniestrado en el puerto durante la Guerra Civil, rescatada por Andreu Carles López Seguí, o la foto aérea de Ibiza previa al bombardeo de 1936– han sido conocidas gracias a esta página de Facebook. Pero la cantidad de imágenes sobre la isla abarca todo tipo de épocas, lugares y actividades. No falta incluso una especie de novillada celebrada en una casa payesa de Sant Carles, hacia los años 30 ó 40, con dos individuos vestidos de torero y todo. ´Ibiza antiga´ es una interminable galería de paisajes y rostros que miran al internauta del siglo XXI como si reclamaran su derecho a sobrevivir y se mostraran orgullosos por haberlo logrado gracias a la fotografía.
«Los indios nativos americanos no querían que les fotografiaran por miedo a perder el alma y pienso que tenían algo de razón, pues al observar una foto con personajes antiguos parece que te quieran decir algo como ´hemos estado aquí; no nos olvidéis´. Una parte de ellos ha quedado capturada en ese instante. Las fotos antiguas tienen alma», afirma Bofill, que no duda en declararse «un nostálgico».
Alberto Bofill resalta que su actividad no persigue ningún fin lucrativo, sino que responde sencillamente a su afición por recuperar fotos antiguas, y también vídeos. De hecho, en su página hay algunos, todavía muy pocos, pero de gran valor documental. «Tiene que haber muchas filmaciones repartidas por ahí, pero se tendrían que buscar y haber alguien que se encargara de ello. Sólo en la Filmoteca Nacional hay muchos No-do, pero cobran mucho dinero por un solo minuto. De este tipo de cosas se deberían encargar las instituciones», afirma.
El padre de la que seguramente es ya una de las páginas más populares de Facebook sobre Ibiza destaca el papel que ha jugado el editor Martin Davies, que publicó hace unos diez años aproximadamente su primer libro de fotos antiguas, que ya deslumbró a todos por su calidad y rigor. «En la fotografía antigua de Ibiza hay un antes y un después de Martin Davies. Su trabajo no tiene precio y le envidio sanamente porque se pasa la vida buscando archivos fotográficos de la isla en todo el mundo».
Bofill invita a todo el mundo a subir a su página las fotografías que tengan. «Todo el mundo tiene fotos antiguas, aunque sean dos o tres», afirma.