SANT AGUSTÍ | J. LL. FERRER
Casi 300 personas arroparon con su presencia el emotivo acto de homenaje que el Ayuntamiento de Sant Josep tributó ayer a tres vecinos del municipio: las maestras Catalina Tur Marí y Margarita Noguera Ramón y el sacerdote Vicent Torres Font. El Consistorio otorgó a los tres su Medalla al Mèrit en reconocimiento a toda su trayectoria profesional y por haber contribuido a «hacer la vida mejor» a sus conciudadanos, según destacó el alcalde de Sant Josep, Josep Marí Ribas.
El acto tuvo lugar en el centro cultural Can Blau, de la citada localidad, donde la llegada de los homenajeados fue recibida por los asistentes puestos en pie, que les dispensaron una calurosa ovación. Acto seguido, la concejala de Cultura del Ayuntamiento, Maria Ribas, leyó el acta municipal en la que se acordó el otorgamiento de estas distinciones. Ribas subrayó que los premios fueron acordados por unanimidad de los concejales que integran la Corporación –todos ellos sentados sobre el estrado montado ayer para la ceremonia– y constató que estas medallas fueron avaladas por numerosas asociaciones de vecinos, entidades culturales y festivas y otras organizaciones de las distintas parroquias.
«Sencillez y bonhomía»
El alcalde, antes de proceder a la entrega de los galardones, destacó la «sencillez y bonhomía» de todos los premiados. «Las sociedades que avanan han de reconocer a las personas que en circunstancias menos favorables que ahora ayudaron a hacer nuestra vida mejor», manifestó.
De Catalina Tur Marí destacó los variados puntos de la geografía ibicenca en los que ha desarrollado su labor profesional. El acta de concesión de la medalla constata tambén que esta maestra «puso los cimientos educativos en difíciles condiciones» y siempre ha trabajado «sin escatimar esfuerzos».
En cuanto a Margarita Noguera Ramón el alcalde afirmó que ha dedicado su vida a «lo que ahora se llamaría educación integral, abarcándolo todo». También recordó que enseñaba a sus alumnas los procesos naturales aprovechando el ciclo de las estaciones.
El sacerdote Vicent Torres Font, fiel a su costumbre de evitar este tipo de acontecimientos, declinó acudir a recoger el premio y lo hizo en su lugar su hermano Antonio. Refiriéndose al sacerdote, el alcalde dijo que «es una muy buena persona y con esto ya podría acabarse el discurso». Recordó su paso por tierras africanas, «donde seguro que aún le recuerdan y las gentes de allí seguro que se sumarían a este homenaje», opinó Marí Ribas, quien elogió el «desprendimiento de las cosas materiales» que caracterizan a Torres.
Tras serles entregadas las medallas, los galardonados agradecieron de forma unánime el gesto del Ayuntamiento. Catalina Tur Marí hizo extensivo su agradecimiento a sus ex alumnos, ex compañeros y asociaciones que han apoyado su galardón. Margarita Noguera afirmó que ha dedicado su vida a «preparar a los alumnos para que el día de mañana fueran personas útiles para la sociedad». «Creo que no he hecho nada extraordinario», dijo.
Antonio Torres Font leyó, por su parte, un escrito redactado por su hermano en el que califica sus años en Sant Josep de «experiencia inolvidable» por la «amistad y buena acogida» que le han dispensado los habitantes del municipio. «Es gente que me ha facilitado paz y tranquilidad», aseguró.