IBIZA | RUBÉN MURILLO
La colaboración entre el Centre excursionista de Catalunya (CEC), la Obra Social de Caixa Sabadell y la Obra Social de Sa Nostra ha hecho posible que desde el día 20 de agosto se pueda disfrutar en Ibiza de la exposición «Possessions, llocs i casaments. Fotografies 1923-1936».
La vida cotidiana, rural, las costumbres y la cultura tradicional de los payeses de Catalunya y Balears son algunas de las cosas que se pueden encontrar en esta muestra, que estará hasta el 30 de septiembre en la sala de cultura de Sa Nostra en Vila.
El lugar, austero y con mucha luz, transporta al espectador al interior de esas imágenes antiguas en blanco y negro de las bodas en Ibiza, lugares emblemáticos de Menorca, posesiones mallorquinas, e incluso de las famosas masías catalanas. En todos estos casos, la casa rural, como centro de la vida payesa, es el reflejo de una economía eminentemente agrícola.
El objeto retratado, está mucho más allá del paisaje, es la imagen de una realidad social y económica de las relaciones entre el hombre y su entorno. El payés ibicenco que trabajaba la tierra, que pretendía a las jóvenes del pueblo de Sant Jordi de ses Salines o de Sant Joan de Labritja, todo ello queda plasmado en una colección de instantáneas que recrean el pasado en el presente, y que transporta a una época agitada, la de los años de la Guerra Civil.
Las fotografías son una selección del estudio encargado por el mecenas catalán Rafel Patxot al Centre Excursionista de Catalunya en el año 1923. El fondo contiene más de 7.700 fotografías y el conjunto forma una exposición profunda y de mucha calidad. Datos, libros y documentos históricos recrean escenas del pasado en un lugar tranquilo y silencioso como es la Sala de Cultura de Sa Nostra en Ibiza.
Con el exilio de Patxot durante la Guerra Civil todo esto se interrumpió, hasta que en 1976 se consiguió recuperar la colección. El objetivo inicial del mecenas era realizar un estudio de la vida cotidiana, la indumentaria, el mobiliario, los oficios, el folclore, las costumbres y otros aspectos de la cultura tradicional de Catalunya y Balears. Todos estos aspectos estaban enmarcados en la mitificación que se tenía del mundo rural frente a las amenazas de los cambios derivados de la industria y la urbanización. Lo que queda claro al ver la exposición es el intento de modernización, y que tiene como referente el mundo rural y la arquitectura tradicional.
En Balears, a diferencia de Catalunya, se centra en otras cosas que no son puramente sus estructuras. En Mallorca se vuelca en sus posesiones, en Menorca fija especial atención en sus lugares, y en las Pitiusas en sus bodas. En la obra, se puede encontrar a payeses de la época explicando cómo se llevaban a cabo, como elegía a la pubilla de la casa y como se ejercía el cortejo. En una imagen, se ve como el ball pagès era una de las formas de cortejar a la hija mayor de la casa, ostentando todas las joyas de la familia y no dejándose engatusar por el primer hombre que fuese a pedir su mano. Las casas de Sant Francesc o de Sant Joan son otros ejemplos de imágenes que se pueden encontrar al entrar en la exposición.
La sala, en el centro de la ciudad, cerca de Vara de Rey, esconde una colección muy valiosa que según los visitantes que ha tenido «es una obra por y para el recuerdo».
Montse Solà, antropóloga que ha ayudado a trasladar esta exposición, comenta: «Es una exposición interesante y muy bien documentada. Además podemos añadir, que refleja un trocito de la cultura de cada una de las islas que conforman las Balears».
La casa rural como centro de la vida. El espectador se sumerge en la época de la Guerra Civil a través de la arquitectura balear y catalana, de las instantáneas que muestran a personas que vivieron ese momento.