FORMENTERA | C. CONVALIA
El equipo de gobierno del Consell, de GxF y PSOE, no contempla el desdoblamiento de las carreteras más transitadas de Formentera, según aseguró ayer el conseller de Urbanismo, Bartomeu Escandell. Con esta declaración, el ejecutivo insular quiso precisar su postura sobre algunas de las medidas que sugiere el estudio de capacidad de las carreteras de la isla, en donde se constata que en los meses de verano las principales vías de Formentera están al límite de su capacidad. Entre las medidas propuestas, dicho informe plantea que, en caso de que se produzca un aumento de los usuarios de entre un 30 y un 35 por ciento, sería necesaria una ampliación.
En cambio, Escandell subrayó que existen otras medidas más sostenibles, teniendo en cuenta que uno de los valores más importantes de la isla es el paisaje y el entorno con un modelo de crecimiento «no expansivo». El conseller recordó que, entre esas medidas, está el impulso que a lo largo de esta legislatura el equipo de gobierno ha dado al transporte público. También se refirió a la normativa urbanística, cuya aprobación definitiva a través de la modificación de las Normas Subsidiarias podrá pasar por pleno a finales de este mes. El responsable de Urbanismo aseguró que «el techo de población que se ha recogido en la nueva normativa se fija en 17.000 personas, 5.000 menos que lo que preveían las anteriores normas de 1989».
Esa teórica cifra responde a los criterios que marca la legislación, que establece una media de tres personas por vivienda e incluye las existentes y el crecimiento previsto en los núcleos urbanos más la capacidad de las casas en suelo rústico y de la planta hotelera. El hecho de que esa cifra no se ajuste a la realidad, que apunta a una población de unas 40.000 personas en plena temporada turística, se debe a que en cada piso o casa se alojan, durante la época estival, más de tres personas.
El conseller planteó que ha llegado el momento de abrir el debate sobre «qué modelo de crecimiento» quieren los ciudadanos y los agentes económicos y sociales para el futuro. Escandell planteó el dilema en los siguientes términos: «Hay dos salidas o decir basta, que no quiere decir reducir, o apostar por más, por eso nos tenemos que plantear, entre todos, cuál es la capacidad que puede soportar la isla para mantener un modelo de crecimiento que garantice su atractivo, pero lo que no podemos hacer es mantener la puerta abierta sin ningún control».
El conseller avanzó que para empezar a controlar el número de vehículos que transitan por la isla cuando —en verano— las carreteras ya están saturadas, la conselleria de Movilidad mantendrá en los próximos meses una reunión con el sector de los alquileres para regular esta actividad, al mismo tiempo que propondrá medidas para que las flotas de alquiler opten por los vehículos eléctricos. Recordó que el Consell ya ha dado el primer paso con la instalación de una red de recarga de baterías, única en Balears. El conseller aseguró que las normas marcan «una línea de contención» en todos los aspectos ya que el índice de crecimiento en el nuevo suelo urbano es de «un tercio para los propietarios y el resto para la Administración».