IBIZA | A. F. F.
El fotógrafo Joan Costa, viajero donde los haya, sigue buscando el elemento humano de Ibiza; si antes retrató a sus habitantes en la exposición ´Naltros´, dedicada a retratar la tradición y a las gentes de la isla, en su última muestra se ocupa de su obra más personal: las casas en las que habitan. ´Cases d´Eivissa´ recoge 52 imágenes de viviendas tradicionales del campo isleño. Así, según explicó ayer en la inauguración de la muestra, en la sala de exposiciones de s´Alamera, ha tratado de desproveerlas de cualquier evidencia humana para reflejar en su sencillez combinada con el entorno.
Así, aunque no aparece ni una sola persona en ellas, el observador se puede hacer una idea clara de quién habita cada lugar y a qué se dedica. Hay una división marcada: «La del pagès que la mantiene tal y como la recibió, seguramente por falta de medios –como la humilde mansión encalada en cuyo porche cuelgan hilos de tender y sillas de aluminio de cafetería– y la reformada», aunque de estas últimas Costa explicó que solo ha retratado las que se han preocupado de respetar los materiales y técnicas de antaño «porque quieren mantener la tradición», aunque ya no trabajen el campo.
Costa, fotógrafo de referencia en todo el Estado en el campo de los reportajes de viajes y que ha colaborado con El País, The New York Times, Financial Times o la prestigiosa agencia Cover, entre otros, inició su carrera en Diario de Ibiza para, unos años después, trasladarse a Madrid. Mantiene la pasión por viajar y la inquietud por mostrar al ser humano en relación a su entorno, como en sus dos muestras dedicadas a la isla.
Preguntado sobre el destino final de estas imágenes, Costa no descartó que pudieran acabar en un libro, aunque hay problemas para financiarlo y «mucho patrimonio por encontrar», porque hay muchas otras casas sobre las que todavía no ha caído su objetivo, aunque no pretende ser un muestrario de las que aún quedan. En la exposición, que intenta «romper con lo de antes», según aseguraba el autor, hay muchos detalles, fotografías de rincones o fracciones de casas que demuestran que sus fotos no son inanimadas, solo que no aparece nadie en ellas.