En 1958 Paul Lombard llegó a Formentera en su velero procedente de Argelia con dos amigos. La isla les encantó y Fernando Laborey, uno de los marineros, propuso a Vicente Mayans, propietario entonces del hostal La Savina, la creación de lo que sería el primer turoperador de la isla: el Club des Argonautes. Durante las décadas de los sesenta y setenta, miles de jóvenes franceses llegaron a la pitiusa menor, portando con ellos el espíritu de mayo de 1968. «Hacían fiestas e iban con muy poca ropa, algo que chocaba contra la moral de la época que imperaba aquí», explica la hija de Vicente, Paquita Mayans. Era normal que la Guardia Civil reprendiese a los jóvenes por no ir tapados y la puerta del hostal constituía una auténtica frontera de estilos de vida. «Muchos de la isla venían a ligar aquí porque las jóvenes iban ligeras de ropa», explica Paquita entre risas. Además, las condiciones eran muy distintas de las actuales. En otros inmuebles en los que se alojaban los jóvenes galos, que ocupaban toda la Savina, «los hijos de las familias hacían cadenas para llevar agua a las duchas», cuenta Paquita. | P.R.