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IBIZA | JOSÉ MIGUEL L. ROMERO Durante los tres últimos días, los componentes de la Fundació Mar han instalado una estación de control en aguas de Formentera (en la Punta de sa Gavina), otra en es Vedrà y, hoy, una tercera en Cala Salada (Sant Antoni). En cada una de ellas, los buzos raspan primero una superficie de un metro cuadrado de roca donde detectan la presencia de la Caulerpa racemosa. El material orgánico arrancado lo introducen en una bolsa para luego, ya en el laboratorio, analizarlo.
Posteriormente colocan un marco de un metro cuadrado en la zona de raspado y dos semanas más tarde vuelven allí para comprobar si el alga invasora se ha expandido y de qué manera: «Así sabemos cuál es su capacidad de recubrimiento y su tasa de crecimiento», explica Miquel Ventura, director de la Fundació Mar y uno de los buceadores presentes en las inmersiones.
En cada estación hay tres puntos de control: uno situado a seis metros de profundidad, otro a 12 y un tercero a 20 metros, lo cual permite a los investigadores comprobar cómo se comporta la Caulerpa racemosa en condiciones climáticas diferentes: a distinta temperatura, luminosidad y profundidad.
Durante la instalación de la estación de es Vedrà comprobaron que hay más algas invasoras a seis metros de profundidad que a 12 y 20, de manera que «la luz es un factor determinante», concluye Miquel Ventura. También han observado que «no hay Caulerpa racemosa ni en cuevas ni en extraplomos [piedras inclinadas]».
La Fundació Mar, en colaboración con Life Group y la Fundación Biodiversidad, hará un seguimiento quincenal de cada estación, lo que les permitirá realizar un cálculo de la expansión del alga. Los primeros datos serán extraídos de la estación de es Vedrà dentro de dos semanas. Además, durante esos días intentarán fijar una nueva estación en Formentera, esta vez en la zona del parque natural de ses Salines.
Cartografía de es Vedrà
El objetivo de la Fundació Mar es elaborar, a finales del verano y con toda la información obtenida, «una cartografía de toda la zona de es Vedrà para comprobar hasta qué punto se ha extendido la Caulerpa racemosa» tanto en el tiempo como en el espacio, además de estudiar su impacto sobre la Posidonia oceanica, indicó Ventura.
«En tres o cuatro años queremos disponer de 15 estaciones de control permanente del fondo marino en Ibiza y Formentera», detalló el director de la Fundació Mar. «El Proyecto Silmar (que busca la implicación de la sociedad en la mejora del litoral) tiene, además, una parte de estudio de la zona litoral, pero eso lo veremos el año que viene. Intentaremos que las estaciones tengan, además de la parte marina, la parte terrestre inventariada, estudiada y diagnosticada», adelantó Miquel Ventura.
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