|
|
|
HEMEROTECA » |
IBIZA | VICENTE VALERO Desde hace veinte años, Yves Michaud aprovecha los largos veranos ibicencos en su casa de Sant Josep para descansar de su trabajo de profesor universitario pero también para escribir sus libros sobre arte y filosofía. Entre sus proyectos de escritura para este verano se encuentra, sin embargo, terminar un libro sobre Ibiza iniciado hace unos meses. Se titula ´Ibiza, la marca y el mito´ y es un diagnóstico empirista de la industria turística ibicenca actual.
—¿Cómo surgió la idea de escribir un libro sobre Ibiza?
—Fue una propuesta de uno de mis antiguos alumnos, que ahora es director editorial. Me conoce muy bien y lo que me pidió fue concretamente una reflexión desde el punto de vista filosófico sobre la isla de Ibiza en la actualidad como lugar del hedonismo internacional.
—Usted pasa largas temporadas en la isla desde hace ya dos décadas, tal vez ya llevaba un libro sobre Ibiza en la cabeza.
—Cualquier intelectual que vive cierto tiempo en Ibiza quiere escribir sobre la isla... No soy el primero. En Ibiza se da una fascinación, esta mezcla entre lo muy contemporáneo y el pasado que resulta muy atractivo para un escritor. Me siento uno más de los numerosos intelectuales que han pasado por la isla y desarrollan el proyecto de escribir algo sobre ella.
—Pero sí había escrito sobre el dadaísta, residente en Ibiza durante tres años, Raoul Hausmann.
—Sí, como crítico de arte, siempre me ha interesado mucho Hausmann y el movimiento dadaísta. Conocí el último periodo pictórico de su obra gracias a un amigo mío y, a partir de allí, todo lo demás, y muy particularmente sus proyectos en Ibiza.
—¿Qué aspectos aborda de la isla en el libro que está escribiendo
—El libro se titula ´Ibiza, la marca y el mito´. Yo creo que es indudable que ´Ibiza´ es una marca mucho más potente, por ejemplo, que ´Mallorca´ o ´Baleares´. En todo el mundo, desde Japón a Texas, se conoce este nombre. Puede que muchos no sepan dónde está, pero han oído el nombre alguna vez sin duda. Es una marca muy potente de lo que llamo ´hedonismo industrial´. Pero parte de esta marca es también el mito, sobre todo el que nos llega de los años 60 y 70, con los hippies, las drogas, etcétera, y luego de los 80 con la música. Hay también un estrato más profundo del mito, el de los años 30, con Raoul Hausmann, Walter Benjamin... y los primeros grupos importantes de turistas. Yo creo que la marca no sería tan potente sin el mito.
—Así pues, se trata sobre todo de un análisis del hedonismo como industria turística...
—En la primera parte del libro trato la industrialización del ocio, del hedonismo, con la descripción de la situación: quiénes vienen, qué hacen, cuánto tiempo pasan... Me apasiona leer, por ejemplo, en Diario de Ibiza, las pequeñas entrevistas a los turistas. Casi todos dicen la misma cosa: no han visto nada cultural, no han comido nada típico, han salido todas las noches, llegaron y se van en low cost... Es el consumidor prototípico de la marca ´Ibiza´. En esta primera parte abordo también las consecuencias de esta industria para la isla. Positivas en parte, por el desarrollo económico que ha generado y genera, pero negativas también por el tráfico de drogas, la corrupción, el hormigón y la destrucción de algunas partes de la isla.
—Afirma que sin el mito de Ibiza, la marca no hubiera llegado a ser tan potente. ¿Por qué?
—Sí, en la segunda parte del libro analizo los mitos de Ibiza, los de la Transición en primer lugar, con el fin del franquismo, los hippies, etcétera, y después con los textos de muchos escritores de los años 50 y 60, poco interesantes en su mayoría, hasta llegar a los 30. Sin este pasado, digamos mítico, de cierta fama internacional, la marca actual de ´Ibiza´ no sería tan importante. Es decir, incluso una marca como esta necesita de un cierto pasado en el que apoyarse.
—En la industria del hedonismo, ¿la droga ocupa el lugar más importante?
—Cada noche hay unas cien mil personas, en verano, que salen en Ibiza de fiesta. De estas cien mil hay personas de muy diferentes estratos económicos y un consumo generalizado de drogas. Yo calculo que se toma cada noche unas treinta mil pastillas de éxtasis, lo que supone un tráfico muy importante. En un verano, se necesitan entre tres y seis toneladas de cocaína para abastecer el mercado... Hay grupos diferentes para el tráfico: narcos para la cocaína, británicos para las pastillas, hormigas para el hachís... Es una industria perfectamente estructurada e importante.
—¿La música es el foco de atracción principal?
—Sin duda, es lo más importante que tiene Ibiza actualmente. Puede decirse que todo empezó en los años 80, donde muchos djs trabajaron en la isla y se hicieron famosos aquí. Detroit, Londres e Ibiza eran entonces los tres centros más importantes. Actualmente todo el mundo de la música quiere venir a la isla, incluido Lady Gaga el año pasado o el otro día Kylie Minogue... Son visitas muy breves, sobre todo para la prensa y la comunicación, pero forma parte de la marca ´Ibiza´: también ellos piensan que para su promoción mundial conviene pasarse por aquí. Por otra parte, en el mundo de los djs hay mucha competencia y eso es bueno para la innovación. Siempre ha sido así también en el mundo del arte.
—Su ya célebre teoría del ´arte gaseoso´, según la cual, cada vez hay más experiencia estética en el mundo, más dispositivos de sensaciones artísticas pero menos obras de arte, ¿ha tenido en la música electrónica su confirmación?
—La gente del mundo de la música electrónica es la que se ha identificado más con la teoría del ´arte gaseoso´. Fue una gran sorpresa para mí, porque en aquel momento yo no conocía bien este tipo de música que preconiza una experiencia estética total. Existe, además, una amplia bibliografía sobre la música electrónica, las sensaciones estéticas, el ambiente... Todo incide en este cambio que se ha producido, en las últimas décadas, del arte a la experiencia estética generalizada, cambio sobre el que hablo en mis últimos libros.
—También aborda en su libro la industria del sexo.
—Hay en Ibiza, en primer lugar, un consumo increíble de prostitución. En realidad durante todo el año, aunque en verano aumenta. Cuando viajo en avión de París a Ibiza, se aprecia muy bien a las prostitutas que vienen a trabajar aquí, no en el sentido tradicional, pero sí como escort girls... Tuve en París una alumna de filosofía que había trabajado en Ibiza de escort girl y me informó bastante bien sobre este mundo que supone otra importante industria del hedonismo insular. Y luego está la expectativa sexual que genera también la marca ´Ibiza´, más allá de la prostitución, entre los turistas que vienen para pasar seis o siete días a tope.
—¿Cuál es el papel que desempeñan los ibicencos en esta industria turística del ocio?
—Habría que analizar qué son los ibicencos en primer lugar. Están los ibicencos ´de toda la vida´, tal vez unos 40.000, los peninsulares y los inmigrantes. Y no todos tienen los mismos intereses en esta industria. La inmensa mayoría de peninsulares, por ejemplo, depende del turismo para vivir, vinieron aquí para esto y necesitan el crecimiento e incluso el turismo basura, que da muchos puestos de trabajo. Muchos ibicencos, sobre todo payeses, viven con el turismo, pero no lo necesitan completamente, ya sea porque tienen tierras que pueden vender o cultivar, etcétera. Y están también los ibicencos ricos que tienen sus proyectos turísticos de inversión, es decir, los ´notables´ que han invertido en el turismo desde hace mucho tiempo y desean su crecimiento. En cuanto a los inmigrantes, es difícil decir algo porque es una población muy móvil y dinámica, sus intereses son siempre los de la economía, eso sí, y son los primeros en cambiar de lugar cuando algo se mueve o empieza a ir mal.
—¿El crecimiento turístico tiene límites o el turismo es una industria que no puede parar nunca?
—Es muy difícil parar, pero la insularidad podría favorecer al menos un crecimiento sostenible por motivos de espacio, de limitaciones naturales... Con las cenizas del volcán de Islandia hemos tenido una pequeña idea de lo que podría pasar si todo se para, así que éste es un tema de difícil solución.
—Usted ha estudiado también el fenómeno llamado ´turismo cultural´. ¿Cree que Ibiza tiene posibilidades reales de una oferta de este tipo?
—En todos los casos, después de la destrucción de un lugar, hay un gran interés intelectual por la recuperación del patrimonio y del pasado. Folclore, museos, yacimientos... Es típico de todos los países que han conocido un desarrollo económico e industrial la búsqueda de un pasado, muchas veces inventado, por cierto. Este conocimiento suele ser de consumo interno, destinado a las personas cultas del lugar. Ahora bien, usted me pregunta por las posibilidades del turismo cultural en Ibiza y yo debo responderle claramente que no existe ninguna. La marca ´Ibiza´, con toda su industria del hedonismo, y el turismo cultural son completamente diferentes. Salvo que se haga de esta marca un patrimonio cultural en sí mismo, que tal vez es lo que acabe ocurriendo, el turismo cultural en Ibiza será inexistente o muy poco significativo. Soy muy realista y creo que hoy lo realmente cultural de Ibiza que se puede ofrecer a la gente de fuera es la música y la fiesta que la marca genera. Algunos turistas visitan Dalt Vila, por ejemplo, pero se quejan de su acceso. Creo que sería una buena idea construir un teleférico desde el puerto o ascensores como los que hay en otros lugares parecidos.
—Tampoco hay que contar por tanto con la posibilidad de alargar la temporada turística...
—Me parece que no. Tiene que ver sobre todo con los ritmos de los consumidores turísticos, las vacaciones de verano, etcétera. La cultura del ocio exige además unos meses y un clima muy concretos. Lo que se puede ofrecer en invierno no tiene tanto interés para el consumidor turístico habitual... No creo tampoco en el golf ni en el turismo cultural para jubilados. No se puede alargar la temporada, por razones sociológicas, con el turismo de masas que viene en verano. Y el otro tipo de turismo que supuestamenteme podría venir en invierno, como los jugadores de golf, me parece que no llevaría a nada, que no supondría prácticamente ningún cambio significativo, salvo que habría que construir más, claro.
—Y el turismo de playa, ¿también ha quedado relegado a un segundo plano en favor de la marca?
—Ya no hay tanta gente que venga a la isla sólo por sus playas. Además, no hay que engañarse, hay pocas y son pequeñas. Y muchas están en mal estado o destruidas. El turismo familiar casi ha desaparecido. La mayoría de los visitantes viene para unos pocos días y para vivir la noche. Ahora mismo, un turismo de masas basado sólo en las playas me parece imposible.
—Para poder escribir su libro se ha adentrado también en lo que otros extranjeros escribieron sobre la isla.
—Sí, hay mucha literatura y muy desigual. En los escritores de los años 50 y 60 se da una visión muy utópica y bastante egoísta. No entienden, por ejemplo, que los ibicencos apenas tienen dinero. Muchos de ellos tampoco tienen mucho, pero tienen algo y pueden alquilar una casa, hacer compras, viajar, etcétera. Viven en una Ibiza soñada una experiencia muy agradable, rodeados de gente amable y simpática, porque los ibicencos, efectivamente, son así. Ahora bien, la realidad era que el nivel de vida era muy bajo e incluso que también lo era la esperanza de vida. De esto casi ni se enteran. El mundo de Ibiza era un mundo de pobreza, pero de una pobreza con dignidad, tal como sí vieron en cambio los escritores de los años 30, como usted bien sabe.
—También, para escribir su libro, ha tenido que aficionarse a la música electrónica y conocer bien la noche ibicenca...
—Para ofrecer un diagnóstico de la realidad hay que vivirla, sí. He descubierto muchas cosas nuevas y un mundo autónomo, que apenas sabe de los otros mundos, pero que es de una gran intensidad. En Ibiza he podido confirmar también mis teorías sobre el ´arte gaseoso´ de nuestro tiempo: en la isla la experiencia estética es mucho más importante que el arte mismo, la estética está en todas partes y se promueve como una vivencia de ambiente completa y diferente.
—¿Y cuál es su experiencia personal de Ibiza, la que le trae hasta aquí desde hace veinte años?
—Personalmente, lo más importante de Ibiza para mí es la atmósfera de concentración que no he encontrado en ningún otro lugar. Desde que conozco la isla, hace 20 años, he escrito todos mis libros aquí. Lo que me interesa es la naturaleza, que me permite una respiración y una concentración excepcional. Ibiza es un paraíso resistente, lo ha soportado todo y lo sigue haciendo: destrucción, corrupción... Hay algo misterioso en ello. Conserva, a pesar de todo, lugares de extraordinario interés. En fin, Ibiza es una isla resistente.
|
|
El Consell de Govern del viernes nombró a José Manuel Alcaraz representante en la comisión...
Los creadores de Formentera vuelven a reunir su obra en la muestra colectiva del Centro artesano...
El club de la pitiusa menor firma un convenio de dos años de duración por un valor de 10.000 euros
Los alumnos reciben los diplomas dos años después de haber finalizado el curso formativo
El exdiputado y su sustituta, Margalida Font, critican la postura del PP balear por no permitir el...
El conseller de Infraestructuras, Santi Juan, ha visitado los trabajos ejecutados que comenzaron...
El artista Julio Bauzá inauguró ayer su exposición ´Silencios´ en el Club Diario de Ibiza, una...
La artista austriaca residente en la isla expone de nuevo tras recuperarse de una operación en la...
En la primera parte del programa Morilla presenta temas propios como una colombiana, una rondeña,...
La galería Berri reabre con la tradicional muestra de primavera del artista, que hoy cumple 70...
El prestigioso pintor valenciano, todo un maestro en el uso del color, muestra su obra por primera...
El Espacio Micus de Jesús acoge una retrospectiva de su creador desde 1946 a 1990, con buena parte...
| CONÓZCANOS: CONTACTO | DIARIO DE IBIZA | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR |
|
|
||||||