|
|
|
HEMEROTECA » |
IBIZA | NIEVES GARCÍA GÁLVEZ La encargada de la gasolinera de Santa Gertrudis, M. M. T. M., explicó ayer en el juicio que se percataron de la rotura del tanque de gasolina sin plomo 98, ocurrida en septiembre de 2002, porque la alarma sonó «una vez» y que, según los cálculos que realizaron, el vertido de combustible fue, aproximadamente, de 2.000 litros.
«Pero en diciembre de 2005 el Govern balear dijo que llevaba recogidos 30.000 litros de gasolina y que faltaban al menos 12.000. ¿De dónde sale eso si sólo faltaron 2.000 litros?», le preguntó un abogado. «No me lo explico. Eso sería una pérdida enorme y la habríamos detectado», señaló la trabajadora que tenía «poderes para temas de contratación y de nóminas», entre otras cosas. «También se dijo que perdimos gasóleo y eso nunca ocurrió, y aceite y gasolina 95 y 97», indicó, y añadió que fue «una fuga puntual».
M. M. T. M. relató que ella no estaba en la gasolinera en el momento del suceso, sino que a primera hora de la mañana la telefoneó una trabajadoras y le dijo que la alarma había sonado. «Entonces comprobamos lo sucedido, avisamos al propietario y pusimos en marcha todos los protocolos», indicó. A continuación se avisó a un camión para vaciar el tanque, pero no hizo falta porque «ya no quedaba combustible dentro». Entonces, se avisó a una empresa para que lo reparara.
Se trataba de contenedores de doble capa y, según la acusada, se arregló la pared interior y se les indicó que para usarlo otra vez tenían que instalar un nuevo sistema de seguridad, consistente en una sonda, pues el anterior medía el vacío entre las dos paredes pero, a partir de entonces, el de sin plomo 98 sólo contaría con una –la exterior nunca se arregló–. Así lo hicieron y un tiempo después lo volvieron a llenar. «Y nunca perdió más», apostilló.
La encargada reconoció que cinco meses después recibió un informe de la empresa encargada de la reparación en el que, según una letrada, decía que se había parcheado y desgasificado el tanque de forma provisional, pero que no se podía utilizar. «Pero a nosotros nos dijeron que al poner la sonda era incluso más fiable», añadió e insistió en que tenían una factura en la que constaba que se había reparado y un «certificado de idoneidad». Asimismo, negó que las alarmas de detección de fugas saltaran después continuamente y que ellos las apagaran. «Con la sonda ya no sonaba nada», comentó.
«Yo sólo era una empleada, nunca tomé una decisión importante sin consultar con el administrador [de Hidrotechnik, la propietaria]», concluyó la encargada de la gasolinera.
Precisamente este hombre, H. H. H., también acusado, explicó que él residía en Austria y que por eso había delegado todo el trabajo tanto en los técnicos como en M. M. T. M. y E. M. G. F., sus apoderadas.
«En septiembre me llamó M. M. T. M. y me dijo que había daños en un tanque y que perdíamos gasolina. Yo le dije que hiciera lo necesario para solucionar el problema», relató el administrador, que aseguró que se enteró en 2002 que los tanques no eran de acero, como constaba en el proyecto, sino de fibra de vidrio. «Encargué la construcción e instalación de tanques de doble pared, pero no sabía de qué material eran», señaló e insistió en que cualquier modificación en el proyecto se hizo sin su conocimiento.
Según H. H. H., del único problema que tuvo conocimiento antes de la fuga fue de que los tanques no cabían en los agujeros excavados en la tierra. Negó que este fuera el motivo por el que se cambiaran a otros de fibra de vidrio. «Yo quería que los tanques cupiesen con normalidad y no se habló de cambiar de material», insistió. Al igual que la encargada, el administrador señaló que cuando el contenedor de carburante fue reparado, le dijeron que para poder usarlo debía instalar la sonda, y que él así lo ordenó. Añadió que como este sistema era además más seguro, pidió que se instalara en todos los tanques.
Acero y fibra, seguros
Ante la insistencia sobre el material de que estaban hechos los tanques, el tercer procesado, J. G. M., director de la obra pero que llegó en 2000, cuando el 80 por ciento del proyecto ya estaba completado, indicó que tanto el acero como la fibra son seguros. «El problema no es el material, sino que estén bien instalados», resaltó el experto.
Según este acusado, es «prácticamente imposible» que se rompieran las dos paredes del tanque a la vez. «Habría que ver si antes se rompió una y se hizo caso omiso», subrayó. A este respecto, resaltó que para reparar el daño tendrían que haber sacado el tanque al exterior y arreglar así la rotura de la pared de fuera. «Es ilegal usar uno [contenedor] de una sola capa, está prohibido, siempre hay que garantizar la doble pared», apuntó. «Porque si se rompe otra vez la pared de dentro y la de fuera también lo está [luego se vio que había una grieta de dos centímetros de ancho por 40 de largo], es cuestión de tiempo que el líquido salga», dijo.
Sobre su intervención en el proyecto, dijo que cuando llegó la parte más importante ya estaba hecha, pues los contenedores estaban colocados, por lo que no pudo comprobar el material del que estaban hechos o si estaban bien anclados. Añadió que lo que sí vio es que no había detector de fugas ni separador de hidrocarburos, por lo que ordenó subsanarlo. Con todo esto, reconoció que firmó el final de obra en base a los informes de los que disponía.
|
|
El centro de interpretación está dedicado al ecosistema litoral con especial atención sobre la...
Los actos centrales se celebraron en la tarde de ayer con la misa, procesión, ´ball pagés´ y...
La implicación del tejido social de Sant Ferran salva las fiestas que abren la temporada turística...
El barco fue depositado después en una segunda pontona que fue remolcada hasta Denia
El Club del Jubilado tiene ahora diez ordenadores, un equipo multifuncional y un proyector con...
El departamento de Cultura del Consell asume la organización con un mínimo presupuesto
| CONÓZCANOS: CONTACTO | DIARIO DE IBIZA | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR |
|
|
||||||