IBIZA | EVA DÍAZ
Los niños de Ibiza pusieron remedio a los 30 grados sofocantes de la tarde de ayer con la fiesta del agua que se celebró en la plaza Reina Sofía de Vila, organizada por la asociación de vecinos de sa Capelleta, con motivo de la festividad de Sant Cristòfol. Aprovisionados con pistolas de agua, mangueras y flotadores, los niños se lo pasaron en grande bajo la atenta mirada de padres y abuelos que vigilaban sentados en los bancos de alrededor de la plaza. Nadie se libró de los chorros y baldes de agua, e incluso algunos adultos también acabaron empapados. «Esta fiesta tiene como cien años de tradición, antes era más divertida, porque se celebraba por toda Vila», explicó una representante de la asociación de vecinos, residente del barrio de toda la vida.
Después del remojón, le tocó el turno a la misa de la festividad, celebrada en el colegio de Nuestra Señora de la Consolación, que se alargó hasta pasadas las ocho y media de la tarde. Y a continuación, la tradicional bendición de coches, que se realiza para conmemorar a Sant Cristòfol, patrón de los conductores. Impecables y relucientes coches de época del Classic Automóvil Club de Ibiza desfilaron por la calle de Joan Xico para recibir la bendición del obispo, Vicente Juan Segura. «Bendecir el coche es un capricho que tengo y una tradición», comentó el propietario de un Mercedes de 1955.
Después de la bendición se repartió coca y vino dulce entre los vecinos. Las fiestas de Sant Cristòfol se cerraron con la actuación de baile payés de la Colla de sa Bodega.