IBIZA | JOAN LLUÍS FERRER
Un grupo de técnicos y científicos pertenecientes a una organización privada han confirmado la abundante presencia del alga invasora Caulerpa racemosa en los fondos del islote de es Vedrà. Esta especie, ajena al Mediterráneo y que en realidad procede del Océano Índico, afecta directamente a la Posidonia oceanica, dado que compite con ella por los nutrientes y el espacio que ocupa. Por ello, el alga es considerada una grave amenaza para el equilibrio ecológico submarino.
Aunque ya se conocía la presencia de la Caulerpa racemosa en Ibiza, la Fundació Mar –que tiene su sede en Catalunya– en colaboración con la Fundación Biodiversidad y la empresa Life Grup, ha constatado, mediante una campaña de inmersiones que está realizando actualmente, que el grado de expansión ha alcanzado niveles «preocupantes» y que, debido al rápido crecimiento del alga, irá en aumento en el futuro, según explicó a este periódico el responsable de Fundació Mar, Miquel Ventura.
«Me ha sorprendido muchísimo ver el grado de expansión que tiene en la zona de es Vedrà, un área muy importante ecológicamente y donde hay mucha posidonia. Además, cuando las temperaturas suban un poco, crecerá más rápidamente, hasta un milímetro al día», señaló Ventura.
La Fundació Mar ha hecho esta comprobación en el transcurso de los trabajos que realiza en Ibiza para crear una serie de estaciones de observación submarina –consistentes en la acotación de zonas para ir analizando periódicamente su evolución– con la participación de voluntarios de la isla.
A juicio de Miquel Ventura, las instituciones deberían adoptar medidas para evitar la propagación de esta peligrosa especie marina, aunque admitió que su contención resulta «muy difícil». Una medida podría consistir en «evitar el fondeo de embarcaciones», puesto que sus anclas pueden romper un esqueje del alga y transportarlo hasta otro lugar. Sin embargo, Ventura admitió que «también un temporal puede romper un trozo de alga y llevarlo a una gran distancia», dado que a menudo crece a pocos metros de la superficie marina.
El hecho de la Caulerpa racemosa y la Posidonia oceanica compitan por los mismos nutrientes y por el mismo espacio supone un peligro para la fanerógama marina, si bien la Caulerpa es más propensa a sustratos rocosos y la posidonia a fondos arenosos. En todo caso, ayer mismo los participantes en las inmersiones realizadas en la estación de es Vedrà comprobaron que bajo la arena crecen largas ramas del alga invasora, acosando a la posidonia.
Voluntarios
Este es el primer año que la Fundació Mar trabaja en Ibiza para crear estaciones de observación marina y la de es Vedrà es una de las ya operativas. Seis voluntarios de Sant Josep son los que van atendiendo esta estación –cuyo perímetro queda marcado físicamente con cintas– y estudian su medio biológico y físico para luego observar su evolución a lo largo del tiempo. En Formentera hay otros diez voluntarios. El objetivo es que en el plazo de un año se pongan en marcha entre nueve y diez estaciones entre Ibiza y Formentera, para lo que Miquel Ventura considera necesaria la implicación tanto de las instituciones locales como de los propios particulares. En Catalunya hay 50 voluntarios repartidos en media docena de estaciones, sobre todo en el litoral de Girona. El funcionamiento de este sistema de estaciones, agrupadas en la red Silmar, puede consultarse a través de la página www.fundaciomar.org.
La implicación de la sociedad civil «para que, con su trabajo, los voluntarios se vayan conviertendo en científicos» es, según el promotor de esta iniciativa, uno de los principales retos de las estaciones marinas.