IBIZA | L. FERRER ARAMBARRI
Una pancarta con el lema ´El problema es Zapatero y no los empleados públicos´ encabezaba ayer la protesta de unos 60 profesionales de la sanidad pública de la isla, en la puerta del hospital Can Misses, por el anuncio de la reducción salarial del 5% a los funcionarios, una de las medidas del Gobierno central para reducir el déficit público. Los sindicatos USO, USAE, Cemsatse, Fesitess y ANPE secundaron la protesta, que podría repetirse en los próximos días «y endurecerse si el Gobierno central no da marcha atrás», según los representantes sindicales.
Carmen Ortiz, del sindicato Cemsatse, actuó de portavoz de los convocantes para explicar que las enfermeras y los médicos «ya han sufrido reajustes de sueldos y de personal desde hace tiempo» y recordar que las plantillas están «infradotadas», con lo que la carga de trabajo «se multiplica». «Tenemos a todos los trabajadores de este hospital sobrecargados de trabajo porque faltan recursos humanos», remarcó. En este sentido apuntó que los médicos, las enfermeras y las auxiliares «nunca se han negado a ajustarse el cinturón», pero dudan de que las medidas del Gobierno sirvan realmente para salir de la crisis. «Son sólo un parche para pagar los despilfarros del pasado», denunció.
Los sanitarios aseguraron que, diariamente, «regalan» media hora de su trabajo para garantizar la continuidad asistencial en los cambios de turno. «Llegamos quince minutos antes al puesto de trabajo y salimos quince más tarde todos los días sin decir nada», recordó Ortiz, que también apuntó que utilizan sus coches particulares para atender pacientes a domicilio «sin que nadie pague ni parte del seguro o las averías por el desgaste del vehículo». La portavoz de los sindicatos apuntó que «el sistema de salud funciona porque hay magníficos profesionales que hacen todo lo que no está escrito para que la precariedad laboral no repercuta en los pacientes».
Los sindicatos argumentan que es «totalmente injusto» rebajar el suelo a profesionales «quemados por la sobrecarga laboral, muchos de ellos con el síndrome de bur nout por todo el estrés de este trabajo», remarcó Ortiz. Recordó también que los médicos y enfermeras «dan asistencia siete días a la semana, veinticuatro horas los 365 días del año, incluso los días más señalados», por lo que consideran que la medida es un «castigo sin sentido a los más débiles».
Por su parte, Rosa Planells, del sindicato de auxiliares de enfermería, explicó que, en Balears, «el Ejecutivo mantiene la suspensión en 2010 de los acuerdos salariales logrados», especialmente el que se refiere a la carrera profesional. «El personal debía cobrar en 2010 el 25 por ciento restante de esa partida [puesta en marcha en 2007], ya que sólo cobran el 75 por ciento de la misma», apuntó. Planells remarcó que si se suma el cinco por ciento de rebaja salarial a este 25 por ciento del plus de carrera profesional que no cobran, «los sanitarios de Balears tienen un 30 por ciento menos de poder adquisitivo», subrayó.
A pesar de las protestas, los sindicatos de profesionales médicos de Ibiza se mostraron contrarios a una huelga general «porque los trabajadores ya están sufriendo bastante en sus nóminas como para que se les descuente más por una jornada de huelga», argumentó Planells. Carmen Ortiz añadió, sin embargo, que «cuando los trabajadores vean en sus nóminas el descuento que se prevé, presionarán a los sindicatos para tomar medidas mucho más graves que éstas», admitió. Ambas portavoces aseguraron que están a la espera de lo que decidan las centrales de los diferentes sindicatos.
Por su parte, Nacho Fernández, portavoz del Sindicato Médico, apuntó también que «todavía es prematuro hablar de huelgas en la sanidad», pero no descartó que lleguen a producirse «cuando las nóminas reflejen el recorte y se vayan cabreando los trabajadores».
Añadió que «si se materializan los anuncios de subidas del IRPF a las rentas a partir de una cierta cantidad, la reacción puede ser muy fuerte». A la espera de conocer más detalles, Fernández no descartó «ninguna opción por el momento».