DIANA BLESA
Resulta casi imposible no dirigirse a Fito Cabrales con la proximidad con la que alguien hablaría con un amigo. Es una persona muy llana y cordial, lo que facilita una conversación fluida y espontánea.
—En primer lugar, darle la enhorabuena por su nuevo disco, ¿qué destacaría de ´Antes de que cuente diez´?
—Muchas gracias. Es un poco complicado destacar algo concreto ya no sólo del disco sino de todo lo que está ocurriendo por grabarlo. Me gusta pensar que la gratificación es el propio disco, a veces se olvida, quizá por la industria, que la recompensa real es poder haber estado grabando todos los temas con músicos reconocidos internacionalmente y haber ido a un estudio excepcionall. A partir de ahí, que la gira va bien y todo está a favor, genial, pero si me pongo a pensar en el disco... ¡Fue estupendo grabarlo!
—El estilo personal del que todo el mundo habla cuando se refiere a Fito, ¿cómo lo definiría?
—Siempre he dicho que lo único que me interesa son las canciones y que los estilos son las limitaciones musicales de cada uno. Tenemos unas herramientas y usamos esas porque no tenemos más. Me gustaría, quizá, poder hacer cosas muy diferentes, meterme en otros campos... Es un arma de doble filo, yo no conozco a nadie que no vaya abusando de su propio estilo y no sólo digo en el ámbito de la música. En el arte este aspecto es fundamental, expresándose uno está buscándose a sí mismo, así que ya está buscando su estilo.
—¿Se considera un poeta de la calle?
—No, yo sólo pongo letras a canciones. No miro el mundo con poesía, conozco gente que lo hace y es capaz de hacer versos a cualquier cosa. Si está en un sitio y le parece agradable, es capaz de verle la poesía a ese lugar o hacerle una oda a un filete con patatas. No lo digo despectivamente, no pienso los poetas tengan que ir de traje y yo en pijama, simplemente considero que son campos diferentes.
—¿Para quién compone Fito?
—Al final se compone para uno mismo. Es como el que escribe un diario o como aquel al que simplemente le apetece tocar pero no se gana la vida con ello. El placer lo tienes que sentir tú, y entonces es cuando lo puedes compartir. No pienso que puedas hacer música ni cualquier actividad cultural pensando en los demás, no puedes transmitir nada que tú no sientas.
—En 2007 actuó por primera vez en Eivissa confesando que no conocía la isla, ¿ha cambiado esa situación?
—Te diré que los músicos viajamos mucho pero conocemos poco. Siempre vas a los sitios con muy poco tiempo para disfrutar porque tienes otro lugar donde tocas al día siguiente. En Eivissa tenemos amigos, nuestro conductor que nos lleva a todos sitios durante la gira vive a caballo entre Eivissa y Portugalete. Pero en fin, reconozco que no podría hacer la guía del ocio de Eivissa [risas].
—¿Cuál es su principal virtud como músico o cantante?
—Quizá la virtud es que me encanta lo que hago, me sigue apasionando. Esto es lo que yo valoro más en la gente. Si tengo que opinar sobre una persona que lleva muchos años haciendo lo mismo y no se deja llevar por las inercias y veo que tiene pasión (en cualquier profesión), lo admiro. Esa ilusión de levantarte cada mañana con las ganas de hacer cosas es imprescindible en esta vida.
—¿Sabría decir cuántos años lleva usted en la música?
—Un montón, imagínate: con Platero tenía 21 años y ahora tengo 43. Y tocando en bandas desde los 16 años. Pero conozco muchísima gente que lleva tocando el doble que yo.
—Eso da ánimos, ¿no?
—Sí, te confirma que en otro sitio estarías equivocado.
—Creo que considera a Andres Calamaro como uno de los grandes de la música, ¿qué tal fue su experiencia con él en la gira ´Dos son multitud´?
—Sí, Calamaro es uno de los grandes, al menos de nuestra quinta, sobre todo con Los Rodríguez. Creo que el nacimiento de esta gran banda fue toda una revolución. Así que, aunque no hicimos muchas actuaciones, fue impresionante tener la oportunidad de hacer algunos conciertos juntos. Además, él tuvo el detalle de llevarnos a Chile y a Argentina. Era muy curioso porque muchas de las canciones que canté con él al lado en directo las había cantado de joven en los bares. Poder hacerlo ahí sobre el escenario... Esas cosas a los músicos nos entusiasman.
—Actualmente están haciendo la gira con La Cabra Mecánica, ¿habían actuado juntos antes?
—Sí, con otro de los grandes, Lichis. Nos conocemos hace bastante tiempo. Compartimos casa discográfica y recuerdo haber tocado con La Cabra Mecánica cuando a Fitipaldis no nos conocía casi nadie y ellos ya tenían éxito. No es que yo quiera a Lichis, es que creo que le quiere todo el mundo. Ya no se trata de ser fan de él o de su música, pero es un gran personaje, tiene la cabeza muy bien amueblada y sabe lo que quiere hacer. Y lo mismo lo podría extender a toda su banda. Hay mucha amistad entre nosotros.
—Si le hablo de Platero y Tú, ¿qué canción le viene a la mente?
—Es una pregunta demasiado complicada, elegir una entre un millón... Creo que ha pasado el suficiente tiempo como para poder escuchar cualquiera de ellas y muchas veces hasta pienso que yo no estoy ahí. Me evoca miles de emociones escuchar cualquier canción de Platero.
—Y de Fito & Fitipaldis, ¿destacaría alguna?
—Las canciones van cambiando, siempre tienes alguna preferida cuando compones, cuando grabas la maqueta, mientras grabas el disco y durante la gira. Van variando. Si tuviera que destacar una... hay una canción del anterior disco, ´Me equivocaría otra vez´, que nos emociona a toda la banda cada vez que la tocamos. Pero es verdad que en directo cualquier canción que toques, como tienes delante a miles de personas, tiene magia.