IBIZA | JOAN LLUÍS FERRER
La construcción en la isla de Ibiza no sólo no ha estabilizado su caída en los primeros dos meses de 2010, sino que la ha acentuado. Así lo ponen de manifiesto las cifras provisionales que maneja el Colegio de Aparejadores de las Pitiusas, que revelan una agudización de la crisis del sector, al empeorar los ya pobres resultados de 2009.
En concreto, según avanzó el presidente del Colegio de Aparejadores, Vicent Serra, durante enero y febrero de este año el número de metros cuadrados de construcción previstos en los visados emitidos es un 40 por ciento menos que en el mismo periodo de 2009, «que ya fue muy malo», recordó Serra. Este porcentaje de bajada se refiere a los visados de obra nueva, porque los relativos a proyectos de reforma caen todavía más, un 55 por ciento.
En cifras concretas, durante los dos primeros meses de 2010 se construyeron 16.000 metros cuadrados en total en la isla de Ibiza. Si se mantuviera esta tendencia durante todo el año, en diciembre se habrían construido 96.000 metros cuadrados, que es menos de los 115.000 que se edificaron a lo largo de 2009.
El presidente de la entidad colegial adelantó también que los datos globales del año pasado terminaron siendo menos malos de lo inicialmente previsto, gracias a un repunte producido en el último trimestre. Si a lo largo de 2009 se iba confirmando, hasta bien avanzado el año, una caída de alrededor del 50 por ciento respecto a 2008, finalmente ese descenso se ha quedado en alrededor de un 40 por ciento.
Malas expectativas
«En el último trimestre se produjo una subida, pero fue un repunte ficticio porque en los dos primeros meses de este año las cifras aún bajan más de lo que bajaron en enero y febrero de 2009; la cosa aún pinta peor que el año pasado», explicó en este sentido Vicent Serra.
El representante de los aparejadores pitiusos dijo que el PlanE puesto en marcha por el Gobierno central para ayudar a los municipios «está constituyendo una ayuda, pero desde luego no es suficiente para tapar un agujero tan grande como el que hay». «Además, la mayoría de las cosas que se hacen son aceras, asfaltado de calles y cosas así», agregó este profesional.
Al objeto de fomentar las obras de rehabilitación, el Colegio de Aparejadores tiene previsto organizar unas jornadas destinadas a estimular este tipo de trabajos.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Constructores de Ibiza y Formentera, Joan Roig, expresó ayer su temor a que las empresas adjudicatarias del proyecto del nuevo hospital Can Misses traigan sus propias cuadrillas de obreros desde la Península y, por tanto, las Pitiusas no se beneficien de esta importante obra pública, que podría tener trabajando al mismo tiempo a dos centenares de personas, según los cálculos de Roig.
El presidente de los constructores pitiusos no descartó que pueda haber parte de obreros contratados en Ibiza, «pero el grueso seguramente vendrá de fuera», recalcó.
Joan Roig, en sintonía con los datos de los aparejadores, afirmó que su sector aún no está notando mejoría alguna en las cifras de actividad. «Se van acabando las cositas que estaban en marcha, pero es difícil encontrar cosas nuevas», afirmó. La principal fuente de actividad de la construcción, que son las viviendas plurifamiliares, «están casi paradas», explica.
En cuanto a las demás obras públicas que se están realizando en las Pitiusas, como escoletes o centros sociosanitarios, el presidente del sector opinó que «sí sirven para mover un poco la mano de obra», pero relativizó su importancia a la hora de compensar la caída de la actividad privada.
«Hasta que pase el verano»
Bajo su punto de vista, esta situación «se mantendrá así hasta que pase el verano».
Aunque no le consta el cierre de ninguna de las grandes empresas –pero sí de sociedades de pequeño tamaño–, Joan Roig confirma que las plantillas siguen reduciéndose, «como muestran las cifras del paro».
Todos los sectores relacionados con la construcción confían en que durante 2010 se detenga la caída de la actividad y comience a remontar, aunque ven difícil que vuelvan a alcanzarse los niveles de los años 2006 y 2007, que cosecharon resultados sin precedentes en Ibiza y Formentera.