IBIZA | REDACCIÓN
La Asociación de Vecinos Can Bonet, que representa a los vecinos de este barrio y a los de ses Païsses y Sol y Descanso, exige al Ayuntamiento de Sant Antoni mejoras en la seguridad y en prácticamente toda la infraestructura pública (como la señalización y el asfaltado «urgente» de las calles), así como la dotación de contenedores y el mantenimiento de los existentes para facilitar el reciclaje, entre otras actuaciones. Además, este colectivo quiere que el Consistorio le consulte futuras actuaciones en tres barrios que «han crecido considerablemente en los últimos años y, como consecuencia de ello, también sus necesidades».
Los vecinos, que aportan medio centenar de fotografías para respaldar sus quejas, detallan en un comunicado las anomalías que consideran deben arreglarse.
Así, denuncian la presencia de «barreras arquitectónicas» en las aceras (postes de luz y farolas en medio del trazado) y que muchas de ellas «están aún por terminar» o «ni siquiera existen».
Reclaman el asfaltado de prácticamente todas las calles y especialmente de la que da acceso a estos tres barrios, es Roser, «que más bien es la entrada a un polígono industrial» y tiene un «gran socavón que se convierte en días de lluvia en la segunda piscina municipal».
También solicitan la instalación de señales de tráfico, que aseguran que ya han reclamado con anterioridad, y exigen que el Ayuntamiento no permita la celebración de «macrofiestas» como las que dicen que han tenido «que aguantar este verano», aunque en el comunicado no se especifica si éstas son municipales o privadas y si se realizan al aire libre o en locales cerrados.
En cuanto a la seguridad, los residentes dice estar «contentos» con la labor que lleva a cabo un policía local en horario diurno, aunque consideran que precisamente este horario resulta «insuficiente porque por las noches también pasan cosas». Critican asimismo que se hiciera público el servicio del agente: «Quien quisiera cometer alguna fechoría estaba al corriente del momento preciso para llevarla a cabo», argumentan irónicamente.
La asociación aplaude la construcción de parques en la zona pero pide que el Ayuntamiento «se ocupe de ellos» y lleve a cabo el necesario mantenimiento.
Por último, lamenta que la Administración les cobre por el uso del campo de fútbol sala «ubicado en el centro social» desde que caducó la concesión que tenía la asociación para su gestión, pero, sobre todo, desde que se ha instalado césped artificial y el Ayuntamiento «se ha interesado de repente por el campo en el aspecto económico».
Critican asimismo que no se realiza el necesario mantenimiento de esta instalación y que el vallado que lo protege «no sirve para nada».
El primer teniente de alcalde y concejal de Hacienda, Obras y Servicios municipales, Joan Pantaleoni, informados sobre las quejas de los vecinos, dijo estar «muy sorprendido» porque, explicó, «en estos barrios en los últimos años se ha invertido más que en cualquier otra zona del municipio». Pantaleoni reconoce que «todo es mejorable» en cuanto a limpieza y seguridad, pero advierte de que el presupuesto del que disponen «es limitado».
«Igual que el resto del municipio»
Sobre el asfaltado de calles, recordó que la mejora de la entrada a los barrios, la calle Roser, ya está presupuestada (se ejecutará con fondos de los PIOS), y en cuanto al resto señaló que se mejorará con el tiempo «al igual que en el resto del municipio». «Insisto –añadió– en que estos barrios han recibido en los últimos años más dinero que nadie, pero seguiremos mejorando».
Pantaleoni también refutó las críticas con respecto al uso del campo de fútbol sala y recordó que el pasado año se contrató a un gerente para el área de deportes que debe gestionar todas las instalaciones. «No comparto la idea de que ese campo sea utilizado sólo por los vecinos. Como el resto de instalaciones, estará abierto a todo el mundo y su uso será más barato para los clubes del municipio, como ha venido siendo hasta ahora».
El concejal recordó en cuanto a las «macrofiestas» que la última comisión de gobierno decidió multar con 6.000 euros a un local de la zona.