PALMA/IBIZA | V.EZA/M.FERRER/E. R.
Con un guión ya escrito el día anterior, el pleno del Parlament de ayer eligió la nueva Mesa de la Cámara cumpliendo el acuerdo alcanzado entre PSOE y Bloc con UM. Entre abucheos del PP, la socialista Aina Rado fue elegida presidenta con el voto favorable de los tres diputados de UM, poco después de que la uemita Catalina Sureda tomara posesión de su escaño. Tras la elección de la presidenta, le llegó el turno a Isabel Alemany (UM), elegida vicepresidenta primera con el respaldo de PSOE y Bloc.
De este modo acababa el proceso de sustitución de Maria Antònia Munar, ex líder de UM, quien dimitió el 26 de febrero como presidenta del Parlament después de que el que fuera su delfín, Miquel Nadal, la implicara ante el juez en la financiación ilegal del partido. «Eso es coherencia», se escuchaba ayer gritar desde los escaños populares dirigiéndose al PSOE y al Bloc. Los diputados del PP, en forma de reproche irónico, dedicaron aplausos a quienes consideran que más han levantado la voz contra la corrupción cuando se dirigían a depositar en la urna las papeletas con el nombre de Isabel Alemany: el socialista Francesc Antich, president del Govern; el portavoz del PSOE, Antoni Diéguez, y los diputados del Bloc.
Hace sólo un mes que Antich expulsó a los uemitas del Govern tras el estallido del caso Inestur, a pesar de lo cual no le ha resultado complicado alcanzar un acuerdo con UM por el que el PSOE se hace con la presidencia de la Cámara. La decisión del PP de no ofrecer a UM ninguna contrapartida a cambio de su apoyo inclinó la balanza a esta recomposición del Pacto que PSOE, Bloc y UM califican de «puntual».
El presidente del Consell y diputado del PSOE, Xico Tarrés, aseguró ayer a este periódico que ve «bien» el pacto con Unió Mallorquina para lograr la presidencia del Parlament. «Cada uno tiene que cerrar los pactos posibles», dijo, al tiempo que puntualizó que «los diputados que representan a UM no tienen nada que ver con los que había antes». No obstante, Tarrés apeló a la presunción de inocencia de todas las personas implicadas en casos de corrupción, entre los que él mismo se incluye. «Cada uno será juzgado y se sabrá lo que ha pasado. En todos los lados, yo entre ellos», dijo Tarrés en alusión al caso Ibiza Centre, por lo que no pone ninguna objeción al nuevo acuerdo con UM si sirve para «tirar hacia adelante». «No tengo nada que decir en contra de estas personas», insistió el diputado socialista en referencia a los representantes actuales de UM en la Cámara balear.
El portavoz de la oposición en el Consell y representante del PP en la Mesa del Parlament, Pere Palau, sostiene, en cambio, que el acuerdo entre la izquierda y UM es una muestra más de «la incoherencia» del PSOE y del presidente del Govern, Francesc Antich. «Hace un mes Antich expulsó a los consellers de UM porque no quería tener ningún trato con un partido lleno de corruptos y ahora vemos que cierra un pacto con UM para quitar la presidencia del Parlament al PP, que fue la fuerza más votada», dijo. Palau resaltó que no sólo los grupos de la izquierda «se han dejado apoyar por UM», sino que incluso «han apoyado» a esta formación para que ayer obtuviera la vicepresidencia de la Cámara. «Hay que ser coherentes en esta vida y no se puede ir dando bandazos. Será el primer paso para reactivar el pacto que tenían para acabar la legislatura», añade.
El diputado del PP recuerda que Antich expulsó a consellers sobre los cuales no pesaba ninguna imputación ni sospecha de que pudieran estar implicados en casos de corrupción. «Estos consellers se marcharon como si fueran corruptos. ¿Qué deben pensar ahora estas personas honradas?», pregunta Palau, que califica el pacto entre la izquierda y UM como «un cambio de cromos».