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HEMEROTECA » |
Durante la época de racionamiento que siguió a la Guerra Civil los molinos se precintaron para requisar toda la producción de harina y entregarla mediante cartillas, pero algunos molineros se las ingeniaron para seguir moliendo al margen del aparato de Estado, con trucos como levantar el precinto mediante vapor y volver a colocarlo después de trabajar clandestinamente, utilizando la misma harina como argamasa. Aunque no se producían demasiados casos de picaresca, sí se conocen discusiones por una injustificada diferencia entre el grano aportado y la harina obtenida, que seguía una regla de tres aproximada. El molinero podía alegar que lo que faltaba se había adherido a las muelas. | A.F.F.
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