SANT ANTONI | N. G. G.
Unos cuarenta voluntarios trabajaron ayer con ahínco para intentar que la zona de sa Talaia más próxima a Sant Antoni, que al parecer algunas personas utilizan como su vertedero particular, quedara un poco más limpia. Varios sillones, colchones, restos de chatarra y de obra, motos robadas, neumáticos, bidones de aceite y los habituales restos de botellas de vidrio fueron retirados durante la mañana en un esfuerzo por liberar al entorno de basura y «dar un pequeño tirón de orejas» a la gente, explicó el técnico de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Sant Antoni, Diego Ponce.
«El año pasado –primera edición de esta jornada de limpieza– retiramos una tonelada [de residuos] y este año creo que lo hemos duplicado», dijo Ponce, que aseguró que el tipo de basura hallada no les provocaba sorpresa; «lo que nos sorprendería es encontrarlo todo limpio», añadió. Tras recoger los residuos, los voluntarios los separaron por tipos para poder reciclar algunos de ellos. Además, se avisó a la Policía Local para que tomara nota de las motos encontradas, presumiblemente robadas, y levantara acta.
El concejal de Medio Ambiente, Juan Linde, se mostró satisfecho por el trabajo realizado y agradeció a los voluntarios su esfuerzo y participación. Entre estos voluntarios había jóvenes del programa Educación en la Alternancia (trabajan por las mañana para el Consistorio y estudian por las tardes) y miembros del Grupo de Ecología Activa (GEA).
El delegado de este último colectivo en Ibiza, Abel O´fferrall, se refirió a la «falta de civismo» de la población que, en lugar de tirar los residuos a los contenedores, decide abandonarlos en el monte. O´fferrall resaltó la importancia de actividades como esta para concienciar a la población y atribuyó la participación de su grupo a que «con el ejemplo es como se puede predicar».
Pese al esfuerzo realizado –que se suma al trabajo habitual de las brigadas del Ayuntamiento–, en sa Talaia todavía hay basura. «Harían falta muchas jornadas para dejarla limpia», lamentó Ponce.