IBIZA | REDACCIÓN
En el borrador del informe de los expertos de la Unesco que inspeccionaron el estado del Patrimonio de la Humanidad, dado a conocer por el Ayuntamiento de Ibiza el jueves, se constata que la zona protegida por el organismo mundial «está en un estado de conservación general satisfactorio». Por una parte, «el lugar no está en un estado de amenaza que requiera considerar su inclusión en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, sin embargo, muchos puntos tienen el potencial de afectarlo negativamente y requieren una urgente e inmediata atención de las autoridades españolas», señala.
El examen de los inspectores va más allá del proyecto del puerto, aunque sobre este asunto se «urge a las administraciones a adoptar una aproximación alternativa que podría reducir los impactos a un nivel aceptable».
Los inspectores advierten de que es Botafoc se halla en la zona de influencia de la zona protegida y es un lugar de un alto interés arqueológico submarino por la posibilidad de que haya restos de antiguos naufragios. Recuerdan, asimismo, que en 2001 no se informó a la Unesco de las obras del dique, en las que «sólo se recuperó un ánfora púnica entera y 160 restos de cerámica» debido al metodo de cribado de los fangos dragados, que «se quiere usar de nuevo ahora». Por contra, proponen usar otro sistema que permita detectar restos pequeños.
El dragado de los fangos también podría introducir a la invasora Caulerpa racemosa en las inmediaciones de las praderas de posidonia, según los inspectores, que califican de «irreal» el método sugerido en el proyecto para eliminarla –quemando cada ejemplar hallado–, por lo que plantean la necesidad de encontrar un medio eficaz y a reducir el volumen de fangos a verter. También aconsejan verterlos a más de 280 metros de profundidad y un control de la presencia de contaminación.
En cuanto a la dimensión del proyecto, la misión pide una revisión a la baja de la plataforma prevista. Aunque los expertos no se decantan por ninguna de las propuestas que les presentaron, consideran que se debe «ajustar a las necesidades reales de la isla, no a la talla de los barcos».
Los inspectores señalan que en Ibiza, a pesar del PTI, «falta un desarrollo conceptual coordinado [de los bienes protegidos por la Unesco] e integrado con el desarrollo urbano y regional». Por ello, recomiendan abordar «un estudio de la capacidad de carga del Patrimonio de la Humanidad que se tendría que considerar en el marco de la reordenación del puerto».
La misión se refiere a los pocos avances que ha habido en la delimitación del Patrimonio de la Humanidad fuera de Dalt Vila y citan que todavía no se ha terminado el centro de interpretación de Sant Francesc de ses Salines, «a pesar de que estaba previsto en 1999». Tampoco encontraron un espacio informativo específico para los bienes protegidos por la Unesco, algo que consideran «lejos de satisfactorio». El informe sostiene que se ha hecho poco en el yacimiento de sa Caleta, que debería tener, «al menos», un centro de visitantes, y en Puig des Molins. En este caso, el documento alaba los esfuerzos del equipo de guías pero lamenta lo poco que han aumentado el número de galerías visitables en esta década.
El informe confía en la protección y recuperación de ses Feixes de Vila que permitirá el Plan Especial previsto para esta zona, y se plantea su posible inclusión en la Declaración de Patrimonio Mundial, que pide expresamente para la barrera de posidonia de Talamanca y para es Soto.