IBIZA | JOAN LLUÍS FERRER
El acto de presentación del libro ´Dones de pagesa: els treballs i els dies´, de Vicent Marí Tur, se convirtió en un multitudinario homenaje a las últimas mujeres de Ibiza y Formentera que siguen vistiendo el tradicional vestido de payesa. Cientos de personas abarrotaron la sala del Club Diario de Ibiza, que quedó pequeña para acoger a la avalancha de público que desde media hora antes había empezado a llegar. La sala de exposiciones se llenó también de gente que siguió el acto mediante una pantalla instalada al efecto.
Muchas de las payesas que aparecen en el libro estuvieron presentes anoche en el Club Diario, acompañadas por sus familiares, y siguieron con interés los parlamentos de la presentación. Al finalizar el acto, recibieron un ejemplar del volumen de manos del conseller de Cultura, Marià Torres.
El autor, en una intervención dotada de gran carga poética y trufada de evocaciones de la Ibiza tradicional, afirmó: «No hemos de permitir que las mujeres payesas queden como un simple fondo documental, sino que sean raíces de nuestra tierra y no hojarasca que lleve el viento». También abogó porque el «papel impreso no sea fosa» de lo que consideró «historia viva».
La presentación del libro corrió a cargo del escritor Joan Cardona, des Pou, quien no sólo desgranó el contenido de la obra, sino que también dibujó un completo retrato de su autor y destacó la sensibilidad artística con que ha impregnado su obra.
Cardona desveló los guiños poéticos y literiarios que se ocultan en muchos pasajes de la redacción de Vicent Marí Tur, en la que afloran veladas alusiones a la obra de Marià Villangómez, pero también de Lluís Llach, Carme Riera, Mercè Rodoreda y otros. Utilizando esta misma táctica, Joan des Pou destacó que las entrevistas a las distintas mujeres van repasando todas las épocas, fiestas, trabajos y celebraciones del año, presentándose así «como un verdadero Any en Estampes», la conocida obra de Villangómez.
El presentador afirmó que el libro constituye «una verdadera revisión de nuestras raíces», puesto que «las confesiones que se hacen en él abren una mirada sobre todo un mundo». «Los estudiosos encontrarán en el libro una mina repleta de vetas en las que escudriñar», añadió.
Ya en tono más jocoso, Cardona llamó la atención sobre el reducido repertorio de nombres y apellidos de las 67 mujeres entrevistadas, con 34 Marías y 36 apellidadas Marí. «Aquí no hay nada de Samanthas ni Shakiras», bromeó.
El conseller de Cultura del Consell d´Ibiza agradeció al autor que haya dado la posibilidad a estas mujeres de «explicar la vida de los pueblos, pues pocas veces han tenido la ocasión de hacerlo». También participó en la presentación el representante de la Obra Social de Sa Nostra en Ibiza y Formentera, Josep Tur.
Antes de los parlamentos, el sonador Toni Planas interpretó El pas de Maria, con dos flautas tocadas al mismo tiempo y que fue una pieza interpretada en 1973 en un festival de Polonia en el que el folclore ibicenco fue premiado. Tras el acto, el autor del libro permaneció firmando ejemplares durante más de una hora.
Al acto asistieron representantes de todos los ayuntamientos de la isla de Ibiza, a excepción del de la ciudad, así como otros cargos políticos.
«Si estuviera incómoda, ya no me vestiría así»
Muchas de las payesas incluidas en el libro se sentaron en las primeras filas de la sala de conferencias y, mientras esperaban a que comenzara el acto, observaban las fotos de ellas mismas que se iban proyectando en la pantalla. «Mira, esa soy yo», advertía al periodista Antònia Roig Ramon, de Santa Eulària. «Me visto de payesa desde hace quince años y así he seguido toda la vida. Y, mientras pueda seguir, lo seguiré vistiendo», afirmaba junto a sus compañeras. A la pregunta de si no resulta incómoda esta vestimenta, respondió: «No para el que está acostumbrado. Tapa el frío y en verano también tapa el sol. De todas formas, si sufriera con este vestido ya no lo llevaría».
Por su parte, Pepa Ribas Ribas, de Sant Agustí, recordaba que tiene un prima que «iba vestida de payesa pero un buen día dijo: hay que dejar de llevar esta ropa, no podemos salir a la calle con esto. Pero yo siempre he creído que sí se puede salir a la calle con él y, además, nunca nadie me ha dicho que no entrara en un sitio vestida así».
También ella usa la vestimenta tradicional «desde que era jovencita» y nunca la ha abandonado.
Otras afirmaban que, aunque se pierde el uso del vestido tradicional, «continúa usándose para el ball pagès; no se pierde del todo».