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HEMEROTECA » |
El conductor que el pasado 11 de octubre arrolló al joven Jérôme Grandmougin, causándole la muerte, se enfrenta a una nueva petición de la familia de la víctima para que ingrese en prisión preventiva. El 1 de febrero la juez Margarita Robayna, del juzgado de Instrucción número 3 de Ibiza y actual responsable de esta causa, decidirá si se modifican o no las medidas cautelares adoptadas contra Roberto G. A., que ahora está en libertad.
La decisión del magistrado Santiago Pinsach, que actuando como juez de guardia dejó en libertad al conductor, suscitó en su día numerosas críticas. El propio magistrado explicó posteriormente en un auto que adoptó la decisión de dejar en libertad al conductor a la vista de los hechos que se conocían en el momento en que pasó a disposición judicial y admitió que probablemente debería haberle retirado cautelarmente el permiso de conducir.
El accidente mortal se produjo alrededor de las 23,30 horas del 11 de octubre de 2009, en el kilómetro 2,5 de la carretera de Santa Eulària. Jérôme y su amigo David T. S. se habían acercado a Vila para comprar unas pizzas. Regresaban a la casa de la familia del primero, en Cap Martinet, en un scooter marca Rieju de pequeña cilindrada.
En la misma dirección, detrás de los chicos, circulaba Roberto G. A., al volante de un coche deportivo de gran potencia marca BMW M5, en el que viajaba una amiga del copiloto, que no ha sido imputada. Por motivos que tendrá que aclarar la investigación, el coche arrolló a la motocicleta. Jérôme, que tenía 16 años, falleció casi en el acto. Su amigo, también ibicenco y de 15 años de edad, sufrió heridas de gravedad, entre ellas una lesión renal, una fractura en el acetábulo (hueso en el que entra la cabeza del fémur) y otra en el tobillo izquierdo.
La Guardia Civil informó de que Roberto G. A. «circulaba a gran velocidad». Según los resultados del ´drogotest´ había consumido derivados del Cannabis sativa antes del accidente. «Me fumé unos porros», reconoció al día siguiente. La Benemérita le sometió también a un control de alcoholemia, en el que dio negativo, aunque el etilómetro marcó 0,22, es decir, que había bebido algo de alcohol.
Ayer declararon tres personas en el juzgado de Ibiza. Dos de ellas, una pareja que circulaba en sentido contrario al coche y a la moto, que no vieron el accidente pero sí mantuvieron una pequeña conversación con Roberto G. A. Estos testigos observaron cómo un coche invadía su carril, por lo que aminoraron la velocidad, hasta que su vehículo quedó detenido. El automóvil de R. G. A. quedó finalmente parado en el arcén opuesto a la dirección en la que circulaba, al lado del de los testigos.
La mujer que iba en ese vehículo prefirió ayer no hacer declaraciones, por respeto a los chicos y al desarrollo de la investigación, al igual que dos de los tres letrados presentes en las declaraciones, los de las familias de los adolescentes.
Miguel Ángel Salcedo, abogado de Roberto G. A., comentó ayer que algunos testigos han hablado de la presencia de una persona más en el lugar del suceso, que no ha sido localizada. Este «misterioso» testigo podría ser clave en la investigación, ya que se especula con la posibilidad de que fuese el único que vio el accidente, según fuentes próximas al caso.
También declaró ayer un joven que figuraba como titular del coche que atropelló a los dos chavales, que explicó que se lo había vendido a Roberto G. A. pero que aún no habían efectuado el cambio de titularidad puesto que no había recibido el dinero de la transferencia.
El 9 de diciembre de 2008, menos de un mes después del accidente, el conductor que arrolló a Jérôme fue juzgado por un delito contra la seguridad vial, por el que la Fiscalía solicita que se le imponga una pena de dos años de prisión y 30.000 euros. El juicio se suspendió hasta mayo debido a la ausencia de su abogado defensor.
El 26 de marzo de 2007 Roberto G. A. no se detuvo ante la señal de una patrulla de la Policía Local de Santa Eulària y embistió a un vehículo policial tras una persecución. Cuando fue detenido, cuatro días después, el joven amenazó a los agentes, según la acusación de la Fiscalía. Este individuo tenía retirado el carné de conducir por un incidente anterior ocurrido en Vila en el que, al parecer, embistió a siete vehículos aparcados enfrente de una discoteca.
El 16 de octubre, cinco días después del accidente en el que falleció Jérôme, se celebró una gran manifestación en Vila, encabezada por las familias del fallecido y del chico que lo acompañaba, para pedir «justicia».
Testigo «misterioso»
Algunos testigos han hablado de una persona que estaba en el lugar del suceso. Este «misterioso» testigo, que no ha sido localizado, podría ser clave para la investigación, según fuentes próximas al caso.
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