MADRID | LAURA FERRER ARAMBARRI
El balance del año que ayer presentó el Govern balear en la inauguración de la feria turística madrileña Fitur confirma los malos datos que la patronal hotelera ha difundido. La media de ocupación de las plazas de sus establecimientos no alcanzó el 66 por ciento, la peor cifra, al menos, de la última década. Además, sólo estuvieron abiertos todos los hoteles pitiusos los meses de julio y agosto, ya que en junio y en septiembre parte de las camas estuvieron cerradas. En meses como mayo u octubre la apertura de plazas se quedó en el 81,8 por ciento, en el primer caso, y en el 63,2 por ciento, en el segundo, lo que evidencia el recorte de la temporada alta turística. En el resto de meses, de noviembre a abril, el porcentaje de apertura fue prácticamente testimonial porque en ningún caso superó el ocho por ciento de las plazas, un hecho que nunca antes se había registrado en Ibiza.
El conseller balear de Turismo, Miquel Ferrer, que acudió ayer a su primera feria tras su nombramiento, admitió que 2009 ha sido un año de bajadas importantes en el número de turistas, aunque matizó que Ibiza y Formentera, con una caída global del nueve por ciento, «son las islas menos perjudicadas por la crisis», ya que los descensos en Mallorca y Menorca han sido superiores, de un 11,7 y un 12,7 por ciento, respectivamente.
Uno de los datos positivos que el conseller extrajo de la memoria de 2009 es que ha aumentado ligeramente la media de días de estancia por cliente, lo que ha contribuido a que la cifra total de pernoctaciones no se haya desplomado en la medida en la que se preveía. En el caso de Ibiza y Formentera el año pasado se contabilizaron 19.733.118 estancias frente a las 19.909.801 de 2008. Aunque el descenso es evidente, es más suave de lo esperado, sobre todo teniendo en cuenta que de 2007 a 2008 se perdieron casi 800.000 estancias.
Ferrer aseguró que 2010 se presenta «más positivo», después de un 2009 «marcado por la crisis económica, los atentados terroristas en Mallorca y el pánico injustificado por la gripe A». Matizó que, además de estos problemas coyunturales, Balears ha de hacer frente a carencias estructurales ante las que hay que aplicar «una política de unión y coordinación entre las administraciones públicas y las empresas privadas» para poner en marcha medidas que contribuyan tanto a mejorar la planta hotelera como a llegar a acuerdos con los mayoristas para seguir siendo destinos punteros.
Respecto al mercado español, Ibiza recibió en 2009 un total de 572.549 turistas, lo que supone un descenso del 22,6 por ciento con respecto al año anterior, mientras que el número total de llegadas de turistas extranjeros bajó un 1,5 por ciento, con 1,3 millones de turistas. A pesar del notable descenso, el Govern matiza que desde el año 2002 el mercado español ha registrado notables incrementos año tras año, por lo que, a pesar de la caída, sigue contando con un gran peso en el total de visitantes. En el caso de Ibiza, el turismo español representa el 32,4 por ciento de las estancias hoteleras.