IBIZA | JOAN LLUÍS FERRER
La inyección de 4,7 millones de euros desde el Govern balear ha permitido desatascar el proyecto de reforma y conversión en avenida urbana del primer cinturón de ronda de Vila, técnicamente conocido como E-10, al menos en lo que se refiere a su primera fase, comprendida entre las rotondas de ses Figueretes y Can Misses, cuya calzada es ahora continuamente cruzada de forma temeraria por numerosos peatones. El conjunto de la remodelación, de un extremo a otro, está presupuestado en casi 23 millones de euros, aunque la ejecución de las últimas fases sólo se contempla a medio o largo plazo.
El presidente del Consell, Xico Tarres; la alcaldesa de Vila, Lurdes Costa, y el conseller insular de Movilidad, Albert Prats, presentaron ayer en rueda de prensa el anteproyecto de remodelación, que abarca desde la rotonda de Can Sifre hasta el arranque de la carretera de Santa Eulària.
La citada primera fase incluirá la creación de aceras a cada lado de la calzada y la implantación de un paseo central de 14 metros de anchura para peatones, así como un carril-bici. También habrá aparcamientos laterales. No se actuará inicialmente sobre la rotonda de ses Figueretes, pero sí sobre la de Can Misses.
La velocidad máxima de circulación pasará de 80 kilómetros por hora a 50 y se instalarán semáforos para regular el tráfico en los cruces que se crearán para permitir conectar las calles de ambos lados de la vía.
Más tráfico a la E-20
El conseller Albert Prats explicó que el objetivo del proyecto es quitar volumen de tráfico al primer cinturón para traspasarlo al segundo. Actualmente, la E-10 soporta unos 30.000 vehículos diarios, alrededor de 10.000 más que la E-20. «Esto se tiene que revertir», dijo Prats, quien añadió: «El futuro hacia el que tenemos que ir es trasladar la mayor parte del tráfico al segundo cinturón, para que haga las funciones de circunvalación de la ciudad y el primero se quede como una avenida urbana». «El exterior de Vila ya no es la E-10, sino la E-20», añadió.
Tanto él como la alcaldesa, Lurdes Costa, destacaron que el primer cinturón ha terminado convirtiéndose en un «corsé» o «barrera» que dificulta enormemente la movilidad tanto de peatones como de vehículos. «Ahora, esta vía no es más que una barrera que sólo crea dificultades, cuando en realidad debe convertirse en un enlace para permeabilizar ambos lados de la ciudad», afirmó Lurdes Costa.
Una segunda fase, que todavía no es objeto de tramitación y queda a la espera de financiación, consiste en la reforma de la avenida de Sant Josep y de la avenida de Sant Jordi, además de la rotonda de ses Figueretes. En la avenida de Sant Josep, cerca de la rotonda, está previsto crear un aparcamiento subterráneo para 589 vehículos y se suprimirá la rotonda, cambiando el sistema de entrada y salida a Vila en este punto. A la Avenida de España sólo se podrá entrar –pero no salir– y la salida a la E-10 se producirá por el final de la calle Aragón.
En otras fases sucesivas se contempla eliminar la doble rotonda que existe a la entrada del puerto de Ibiza y se creará una aproximadamente delante de Suministros Ibiza. El proyecto prevé también dar salida al tráfico pesado del puerto de Ibiza mediante un nuevo vial que, cruzando el polígono industrial de Can Bernat, vaya a enlazar con el segundo cinturón de ronda.
Albert Prats informó de que ya ha empezado la redacción del proyecto constructivo, mediante una asistencia técnica externa. Sin embargo, se mostró renuente a ofrecer una previsión concreta sobre cuándo podrían estar empezadas las obras, «porque los plazos siempre acaban incumpliéndose», explicó. Una vez que se adjudiquen las obras, éstas tendrán un plazo de ejecución de doce meses.
En todo caso, señaló que «las expropiaciones previstas serán mínimas» y no prolongarán innecesariamente la tramitación del proyecto.
La alcaldesa de Vila destacó el entendimiento y sintonía que ha habido en todo momento entre el Consell Insular y la Corporación municipal. «Se ha entendido que es un proyecto necesario», afirmó. También recordó que, durante la etapa anterior del Consell, el equipo de gobierno siempre puso como condición previa para la cesión del primer cinturón de ronda al Ayuntamiento la entrada en funcionamiento del segundo.
«Una vía urbana moderna»
El presidente del Consell, Xico Tarrés, destacó la importancia y trascendencia de esta obra pública. «Se trata de una actuación que es algo más que poner aceras y semáforos; queremos que sea una vía urbana moderna», explicó.
También dijo que la primera fase será posible «con las posibilidades de financiación que tenemos desde el Govern balear».
Tanto para él como para Lurdes Costa, «se ha trabajado a conciencia y se da una solución conjunta» a todo el primer cinturón de ronda. Ambos destacaron que el anteproyecto presentado ayer a los medios de comunicación pone de manifiesto que «no se van a hacer una serie de parches inconexos», sino una sucesión de fases coherentes entre sí.
Tarrés, Costa y Prats afirmaron que esta es una de las infraestructuras más esperadas por la ciudadanía y una de las que las instituciones locales consideran prioritarias para agilizar el tráfico en la ciudad.