SANTA EULÀRIA | L. FERRER ARAMBARRI
Entrar estos días en el colegio público Venda d´Arabí de Santa Eulària es hacerlo en el universo del arquitecto catalán Antoni Gaudí. El centro está literalmente forrado de mosaicos (trencadís) hechos de cartulinas, papeles de colores, telas, cartón piedra y purpurinas que reproducen desde las ventanas de la Pedrera a la casa Batlló, pasando por el Parc Güel, o las características chimeneas decoradas que coronaban cada uno de los edificios de Gaudí.
Si estos mosaicos empapelan las paredes del centro, sobre las cabezas, colgando del techo, decenas de bolas de navidad y estrellas dan el toque navideño a la decoración. Estas últimas han sido elaboradas por los alumnos con la ayuda de sus padres y, aunque el motivo es navideño, la decoración de cada pieza se ha hecho con teselas de papel y telas de colores. Del cordel que las sujeta al techo cuelga la etiqueta que las identifica: Daniela de tres años, con su estrella de purpurina; Toni, de cinco años, con una bola forrada de papeles de colores; Marc, de tres años, que ha hecho una lámpara gaudiana con ayuda de sus padres o Carlos, de seis años, y Tania, de cuatro, que han aportado unas brillantes bolas navideñas al conjunto. «Realmente esta actividad no es sólo de Navidad sino que es el tema de trabajo de todo el año», explica la jefa de Estudios del centro, Eva Olmedo.
Puertas abiertas
Los padres podrán ver mañana el resultado del trabajo de sus pequeños en la jornada de puertas abiertas del centro.
«El hall es como una avenida de Barcelona al estilo Gaudí, con árboles a ambos lados, que te llevan, como en el paseo de Gràcia, hasta la casa Batlló, que han reproducido con un montón de trocitos de papel de colores», añade Olmedo. La subida a la primera planta está decorada como los bancos del parque Güel, con los característicos mosaicos ondulantes, mientras que las columnas se han forrado de cartón para simular también las columnas de este parque. Subiendo las escaleras, dos enormes sargantanes de colores: una como mural y otra hecha de cartón piedra con papel maché totalmente forrada de pequeños papelitos.
Los 300 alumnos de entre tres y 12 años del centro han trabajado duro para lograr este resultado. «Todos han participado, desde los chavales que entran nuevos en el colegio, a los de las aulas de apoyo, de atención especial, e incluso los más pequeños, ayudados por sus padres», añade la jefa de estudios.
La pieza más complicada del conjunto es la reprodución de la Sagrada Familia, en la que se puede entrar. Una vez en el interior se puede ver un belén y las vidrieras de colores que intentan emular las de Gaudí con todo el detalle. «Estamos todos, profesores y alumnos, con ganas de ir a Barcelona a ver los edificios en directo», asegura Olmedo.
El colegio lleva cinco años en marcha y cada año se ha dedicado a un tema. Ya han dedicado cursos a la cultura popular, al mar y a Van Gogh, entre otros.