IBIZA | R. SÁNCHEZ
«Que quienes trabajan en una empresa u organización hagan allí algo más que trabajar, para que sean personas realmente productivas». Ese es, según Yolanda Vallejo, el objetivo de una jornada sobre responsabilidad social empresarial como la celebrada ayer en la sede del Consell de Ibiza.
Vallejo, que dirige la consultora TEIS, especializada en implantar medidas de igualdad de oportunidades y conciliación de la vida familiar y laboral, fue una de las ponentes ayer en un foro en el que se abordó la responsabilidad social de las empresas desde diferentes perspectivas como la gestión del medio ambiente, la compra responsable, la ambientalización, la inserción de personas con riesgo de exclusión social o la conciliación.
Desde marzo de 2007, la ley para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres obliga a todas las empresas con más de 250 trabajadores a disponer de un Plan de Igualdad. El Govern balear, uno de los promotores de la jornada celebrada ayer, intenta incentivar a las pequeñas empresas, que no están obligadas por ley a redactar estos planes, ofreciendo ayudas económicas para que los desarrollen de forma voluntaria.
Con este objetivo, Vallejo explicó en un taller vespertino cómo elaborar este tipo de planes e ilustró sus teorías con el ejemplo de una cadena hotelera. La experta señaló que la primera fase del plan consiste en hacer un diagnóstico, «una foto» de la situación actual de la empresa. Para obtener este diagnóstico se analizan numerosos datos aportados por la empresa que debe informar de aspectos tales como la distribución por edad de la plantilla, las diferencias salariales por categoría y sexo, promociones realizadas, tipos de bajas y permisos o representación legal de los trabajadores, ya que en materia sindical los delegados suelen ser siempre varones, explicó Vallejo.
A las asistentes a este taller, el plan de empresa de la cadena hotelera les pareció «un poco irreal». Curiosamente a los talleres organizados por la tarde dentro de esta jornada sólo asistieron tres personas, las tres eran mujeres, todas ellas desempleadas y dos pertenecientes al ámbito laboral de las ONG y la inserción social. «La ley es algo muy nuevo. Todo suena perfecto, pero hay que conseguir que no todo se quede en buenas palabras. Se corre el riesgo de que las empresas se limiten a elaborar el plan y conseguir la certificación, pero no será una herramienta eficiente si las pautas que indica no se aplican en el día a día», señala Beatriz, que, como Olga, trabajaba en una entidad de tipo social hasta hace poco. «A veces se cree que las ONG, sólo por ser entidades sociales, ya cumplen con estas líneas de acción, pero en casa de herrero, cuchillo de palo», destacan.
Precisamente esta líneas de acción constituyen la segunda fase de todo plan de igualdad, en el que hay que dejar de lado las generalidades y proponerse objetivos concretos, con un calendario para cada medida y unos responsables de supervisar su cumplimiento.
Laura Rodríguez, es la coordinadora de compras responsables de Idea, una organización de comercio justo y economía solidaria que asesora a empresas y administraciones públicas para que impongan criterios éticos, sociales y ambientales en sus planes de compra y contratación. En su taller sobre compra responsable propuso el ejercicio de diseñar un estand para una feria con criterios sostenibles. Ante las tímidas medidas esbozadas por Neus, Olga y Beatriz, ella propuso organizar el evento en un lugar céntrico para ahorrar en desplazamientos, dar prioridad al producto local o contratar un catering de comercio justo.