FORMENTERA | C. CONVALIA
Las sonadas ausencias de los representantes del Consell Insular de Ibiza, del Ayuntamiento de Vila y del de Sant Josep al acto institucional del pasado día de la Constitución, convocado por la delegada del Gobierno en las Pitiusas, Sofía Herraiz, en la sede del Consell de Formentera, tuvieron su prolongación en esta isla con la del presidente del Consell, Jaume Ferrer, y la del diputado autonómico, Pep Mayans.
El primero explicó ayer que cuando fue invitado al acto ya tenía cerrada su agenda con «un compromiso personal ineludible» que le obligó a viajar a Barcelona. Es más, cuando la delegada insular del Gobierno le transmitió la invitación, Ferrer le informó que no podría asistir debido a «una cuestión personal» que le obligaba a viajar fuera de la isla el 6 de diciembre. Sin embargo, facilitó todos los medios de la Institución insular para que la delegación del Gobierno celebrará el acto en Formentera.
Además recordó que delegó en la vicepresidenta del Consell, Sonia Cardona, la representación institucional que, a su juicio, quedó perfectamente representada y completada con la presencia de los representantes de todos los partidos políticos locales, colectivos y ciudadanos que estuvieron presentes. Jaume Ferrer no quiso opinar sobre las ausencias de los representantes del Consell de Ibiza y del Ayuntamiento de Vila y de Sant Josep al citado acto.
Por su parte, el diputado de Formentera en el Parlament balear, Pep Mayans, que tampoco estuvo presente, explicó ayer que «por motivos personales» no pudo asistir, aunque reconoció que no escuso su ausencia, aunque añadió que pide disculpas «si alguien se ha sentido ofendido». De esta forma, todos los ausentes a esa cita institucional han dado sus explicaciones, algunas más convincentes que otras.
En el fondo de esta cuestión sigue latente el conflicto institucional provocado desde Formentera por su postura durante la visita de los inspectores de la Unesco para evaluar las consecuencias que puede tener la ampliación del puerto de Ibiza sobre los bienes catalogados como Patrimonio Mundial. En ese momento, el Consell de Formentera pidió «garantías» de que los vertidos de lodos programados en el mar no afectarían a la isla y aprovechó para pedir la ampliación a Formentera del título de Patrimonio de la Humanidad. Posteriormente, Jaume Ferrer ha mantenido conversaciones con los representantes ibicencos para reconducir la situación, sin renunciar a debatir la inclusión de la isla en dicha declaración.