IBIZA | N. G. G.
La representante del Ministerio Público solicitó ayer una orden de búsqueda y captura y el ingreso en prisión provisional de un joven de origen británico que debía ser juzgado por la sustracción de tres aparatos de aire acondicionado y que, por segunda vez, no se presentó a la vista oral.
El pasado mes de marzo ya estuvo llamado a juicio junto a dos compatriotas suyos –uno de ellos era un joven condenado por tráfico de drogas en el juicio por el tiroteo ocurrido en Sant Antoni en julio de 2006–, los cuales fueron finalmente absueltos por no estar acreditada su participación.
Según el escrito de acusación provisional, el 6 de abril de 2006 el acusado, O. C. D., supuestamente entró en una vivienda situada en Cala Vedella tras arrancar la reja de acceso y sustrajo al menos tres aparatos de aire acondicionado que había instalados en el domicilio.
El propio O. C. D. reconoció entonces que no actuó solo sino acompañado de otros dos jóvenes ingleses. Los tres fueron arrestados en Sant Antoni dos horas después del suceso.
En este sentido, de acuerdo con las declaraciones recogidas en la instrucción del caso, una vecina aseguró que vio un coche Peugeot negro de matrícula francesa junto a la casa y que, al creer que eran compatriotas suyos, salió a saludar. Entonces, de acuerdo con su testimonio, descubrió que se trataba de ladrones y éstos emprendieron la huida tras abandonar los aparatos en la calle.
El pasado 2 de marzo, los tres jóvenes debían ser juzgados por el delito de robo con fuerza, pero sólo se presentaron a la vista oral C. P. S. –condenado por el tiroteo– e I. B., para quienes la Fiscalía pidió un año y medio de cárcel.
Sin embargo, la titular del Juzgado de lo Penal número 1, Clara Ramírez, dictó una sentencia absolutoria para ambos al considerar que no se había practicado prueba alguna en el juicio que acreditara «suficientemente» que los acusados fueran autores del robo.
Desde el Ministerio Público señalaron que el hecho de que O. C. D. no se presentara al juicio entonces (tampoco lo hizo la testigo) influyó en la absolución de sus compatriotas, pues él era el único que había reconocido los hechos y que había acusado de los mismos a los otros jóvenes.