PALMA | MATEU FERRER
La comparecencia del presidente del Govern balear y su anunció de conceder otra oportundiad al pacto se produjo en la misma jornada en la que se juzgaba al ex diputado de UM Bartomeu Vicens y los dos concejales de UM de Palma Cristina Cerdó y Baldomero Oliver volvieron a plantar a sus socios en una junta de gobierno del Ayuntamiento, mientras que Izquierda Unida decidía trasladar al Bloc la ruptura de relaciones precisamente con el grupo municipal de UM.
Sobre la fuerte crisis abierta en Cort por el enfrentamiento entre UM y IU, Antich reconoció: «No quiero negar que tenemos un problema en Palma por la inestabilidad», y añadió que Aina Calvo tiene las manos libres para actuar: «La alcaldesa tiene toda la autoridad para hacer un seguimiento, intentar reconducir la situación y tomar las medidas que sean necesarias».
El presidente anunció el «compromiso» de todos los partidos que integran el Pacto «de dar la máxima estabilidad a todas las instituciones», y «una serie de medidas para combatir la situación tan extendida en la pasada legislatura», que ha provocado la imputación de numerosos cargos del actual gobierno.
«Fuera de este Govern no hay ninguna alternativa», señaló Antich en dos ocasiones, tras constatar que «el PP no quiere hablar, no quiere». El jefe del Ejecutivo cargó contra la oposición por ser el único partido de Balears que se negó a reunirse con él el pasado viernes, pese «a la situación singular que vive esta Comunitat, atendiendo a todos los casos de corrupción de la pasada legislatura». Antich profundizó en su crítica al PP: «No existe una mayoría alternativa, ni pueden dar lecciones sobre este tema, porque todo lo que padecemos sucedió en la pasada legislatura», repitió. «Me parece realmente impensable que un presidente de la Comunitat llame para dialogar a todas las fuerzas políticas y el PP no venga».
En este sentido, cuestionó el liderazgo de José Ramón Bauzá: «La impresión que tengo es que a la persona que está al frente del PP no le dejaron venir, y es muy preocupante», apuntó.
Preguntado sobre la efectividad real de las medidas para zanjar la crisis, a raíz de las declaraciones –cuando estalló la semana pasada– del diputado de su partido Pablo Martín, en el sentido de que habría un antes y un después de la ejecutiva del PSOE que precipitó los acontecimientos, Antich manifestó: «Yo espero que nada vuelva a ser igual después de esta crisis, porque si se vuelve a dar otra, no harán falta más ejecutivas», dejando entrever por tanto que la «nueva oportunidad» es en la práctica la última.
En referencia a la posibilidad de adelantar las elecciones autonómicas, Antich señaló que durante los últimos días ha hablado «con mucha gente», no sólo del mundo de la política, y todos han coincidido en señalarle que «ésta tenía que ser la última de las últimas» decisiones de no poder reconducirse la situación.
Por último, y también a instancias de los periodistas, Antich pidió «disculpas» a los ciudadanos «porque la imagen» de Balears transmitida a raíz de lo sucedido en el ámbito político no es buena».
Por su parte, el presidente del Consell, Xico Tarrés, aseguró ayer estar de acuerdo en que se aplique el criterio de quien «la hace, la paga», en referencia al código ético pactado por los partidos que apoyan al Govern de Francesc Antich. No obstante, Tarrés aseguró que «el pacto se salva de otras maneras» y no a través de ningún código. «Me parece bien que haya un código ético por la situación a la que hemos llegado ante la sociedad. Como gesto, que se haga, porque todo el mundo ha de tener claro que quien la hace, la paga», dijo, al tiempo que señaló que en la isla hay casos de políticos que se han salvado en los tribunales porque los delitos han prescrito por otros defectos de forma, por lo cual defiende la búsqueda de una fórmula para que estos casos también se paguen con la dimisión. «Una cosa es lo que diga la ley, pero otra que haya gente con determinados antecedentes que pueda seguir en política».