IBIZA | J. LL. FERRER
«Si se pudiera resumir la historia de la isla en dos palabras, estas serían: invasión y defensa», afirma el investigador galés Paul R. Davis en la introducción de su libro ´Ibiza y Formentera. El legado histórico´, editado por Barbary Press y que será presentado públicamente este viernes, día 11, en la biblioteca de Can Ventosa a las ocho y media.
Y, efectivamente, este es un libro del patrimonio arquitectónico pitiuso cuya lectura evidencia que casi todas las construcciones autóctonas han tenido, hasta hace apenas unas décadas, un elocuente carácter defensivo. La principal y más valiosa novedad que aporta este volumen de 214 páginas, es la serie de dibujos tridimensionales, obra del propio autor, que muestran al detalle cómo era la muralla árabe anterior a las actuales, cómo debió ser el poblado fenicio de sa Caleta cuando estaba habitada y qué aspecto presentaba el asentamiento rural de Can Sorà, en Cala d´Hort. El interior de las torres de defensa o una recreación de ses Torres d´en Lluc (Sant Mateu) y del poblado prehistórico del Cap de Barbaria, entre otros yacimientos que hoy resulta difícil reconocer por la degradación que han sufrido con el paso de los siglos, son otras imágenes incluidas.
Tras hacer un repaso por los escasos datos de que se disponen para conocer el neolítico en Ibiza, Davis recuerda la descripción que el historiador romano Diodoro de Sicilia hizo en el siglo I aC: «La isla es de pequeña extensión y mediana fertilidad; tiene tierra de viñedos y olivos. Las lanas que en ella se producen son reputadas y bellísimas por su suavidad. La entrecortan campos risueños, colinas y tiene una ciudad que se llama Ebusus. Tiene también puertos de mención, grandes murallas y un considerable número de casas admirablemente construidas. La habitan bárbaros de todas clases, pero principalmente fenicios».
Afirma el autor de este trabajo que «Ibiza se volvio tan importante en tiempos púnicos que hacia el siglo III aC se estableció una casa de moneda que producía monedas de plata y bronce que llevaban acuñadas las letras IBSM (la forma escrita de Ibosim, que significa ´las islas de Bes´). Las monedas representaban una imagen del peludo y barrigudo dios Bes», una deidad «africana o egipcia».
Musulmanes y cristianos
El libro repasa el periodo romano y las demás civilizaciones que pasaron por la isla hasta la llegada de los musulmanes, que en 902 se anexionaron Balears y llamarían Yabisah a Ibiza. Recuerda Davis el cruel ataque cristiano que sufrió la isla en el verano de 1114, a causa de la cruzada impulsada por catalanes y pisanos. «Una flota de 500 barcos llegó a Ibiza y se estima que arrojó unos 70.000 soldados que lanzaron un ataque salvaje contra la ciudad amurallada. Durante todo un mes las fuerzas cristianas asediaron la ciudad» hasta que la tomaron y redujeron a cenizas, pero sin conquistarla aún. Eso no sucedería hasta 1235.
La evolución que siguió la construcción de las actuales murallas, del siglo XVI, y los dos proyectos diferentes que hubo –el primero iba a abarcar sólo la mitad de terreno– ocupan gran parte del libro, que explica cómo funcionaban los baluartes desde el punto de vista militar.
El carácter defensivo de la arquitectura tradicional vuelve a ponerse de manifiesto al analizar las iglesias rurales («las fortalezas de Dios», como las llama el autor), la casa payesa, las torres de defensa, tanto de la costa como del interior y, en general, de casi todos los elementos que se analizan en el volumen.
El editor del libro, Martin Davies, afirma que éste es «el acompañante ideal para una isla que presume de monumentos con más de tres mil años: poblados neolíticos, templos fenicios, fábricas cartaginesas, piscifactorías romanas, molinos islámicos, mansiones medievales, murallas renacentistas, iglesias fortificadas, torres de refugio y casas payesas».
El nuevo libro de Barbary Press ha sido editado en tres versiones diferentes: catalán, castellano e inglés. En total, incluye 53 dibujos, 40 fotos y 12 mapas.