IBIZA | R. S.
Un conductor que se encontraba «claramente bajo la influencia de las bebidas alcohólicas», según la Policía Local de Santa Eulària, y que agredió a un agente, afronta un año de prisión. Este hombre, A. A. P., de 57 años de edad y nacido en Málaga, declaró ayer en el Juzgado de Instrucción número 3 de Ibiza, de guardia esta semana, después de ser detenido el sábado de madrugada en la Villa del Río.
El arrestado ha quedado en libertad con cargos aunque no se conformó con las penas solicitadas por la Fiscalía de Ibiza, por lo que tendrá que personarse como acusado en un juicio rápido que se celebrará en los próximos días en el juzgado de la isla.
La fiscal de guardia imputó ayer cuatro delitos al arrestado: por el de conducir bajo la influencia del alcohol solicitó la retirada del carné de conducir duante dos años, que efectúe 60 días de trabajos en beneficio de la comunidad y que abone una multa de 1.620 euros (seis euros diarios durante nueve meses). Además, A. A. P. se enfrenta a una pena de prisión de seis meses por negarse a someterse al control de alcoholemia, delito por el que además puede quedarse un año y un día más sin carné de conducir. La Fiscalía solicitó otros seis meses de prisión para el acusado por un delito de resistencia a los agentes de la autoridad.
Por último, el detenido deberá indemnizar con 150 euros al agente al que supuestamente agredió, si finalmente es condenado, y además se enfrenta a una multa de 240 euros (40 días por seis euros).
Una patrulla de la Policía Local de Santa Eulària observó el sábado a las 3,15 horas una furgoneta Renault Express circulando de «manera errática» por la calle San Juan. Los agentes dieron el alto al conductor, pero tuvieron que apartarse de la calzada porque este casi les atropella, según informa la Policía.
Cuando consiguieron detenerle, el hombre que iba al volante se encaró con ellos, les insultó y les amenazó, antes de propinar un tortazo a un agente, que le mantendrá cinco días de baja debido a que sufrió una contusión en la mejilla y una erosión en un párpado, según fuentes judiciales.
«No pienso dar de comer a la grúa ni a la Policía», dijo antes de ser reducido por los agentes, que le llevaron a un centro de salud, donde también se enfrentó con los médicos.