El padre de la niña retenida y marido de Adriana Ignatescu, Vicent Tur, cuenta que cuando su mujer le llamó le dijo que estaban «retenidas» y que las iban «a meter en la cárcel». Inmediatamente, llamó al teléfono de emergencias consulares del Ministerio de Asuntos Exteriores y localizó al cónsul español en Kiev. Cuenta que el diplomático Antonio Ramos le llamó enseguida y le aseguró que estaría a partir de ese momento en contacto permanente con él. Tur cuenta que cada cuarto de hora le llamaba: «Al cabo de unos 50 minutos de avisar estaban en el aeropuerto pendientes constantemente de mi mujer y mi hija hasta que salieron libres. La verdad es que han sido muy eficaces». Destaca que el cónsul, el subinspector y el personal de la embajada estuvieron en comunicación permanente, dándole todo tipo de explicaciones. Ahora estudia si tomar medidas judiciales o, sencillamente, olvidar. | C. C.