IBIZA | N. G. G.
La titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Ibiza, Clara Ramírez, condenó ayer a dos años de prisión y a pagar una multa de 75 euros a un hombre que agredió a un trabajador del servicio de limpieza del Ayuntamiento de Vila después de insultarle con expresiones racistas. El acusado, C. M. P., deberá pagar también a la víctima un total de 4.400 euros en concepto de indemnización por las heridas causadas.
Los hechos ocurrieron alrededor de las 7,30 horas del 4 de julio de 2008 en la calle Aníbal de Ibiza. Al parecer, dos operarios del servicio municipal de limpieza, ambos naturales de Marruecos, trabajaban en el lugar cuando C. M. P. pasó por allí.
Sin que se produjera ningún tipo de incidente previo, C. M. P. se dirigió a los operarios y les dijo: «Moros de mierda, idos a vuestro país, yo soy español», relataron fuentes del Ministerio Fiscal. Los dos empleados le indicaron que los dejara tranquilos, que estaban trabajando, y se metieron en el coche que llevaban.
Entonces, el acusado cogió «un objeto metálico» del suelo –que podría ser un espejo retrovisor roto o algo similar, según las mismas fuentes– y golpeó con él en la cara a uno de los dos operarios.
Huyó del lugar y la víctima le siguió
A continuación, C. M. P. se marchó corriendo del lugar y el hombre herido le siguió con intención de detenerle. En ese momento, el acusado se paró, se giró y le dio a la víctima un mordisco en el dedo meñique de una de sus manos, llegando incluso a arrancarle una parte de la piel, señalaron desde el Ministerio Público.
En circunstancias no precisadas, el acusado fue detenido por agentes de la Policía. Según la denuncia, tras su arresto le dijo a uno de los agentes: «Ya nos veremos fuera, que yo soy español».
Por todo ello, C. M. P. fue acusado de un delito de lesiones, con la circunstancia agravante de racismo, y de una falta de desconsideración a agentes de la autoridad.
Aunque el acusado, que actualmente está en prisión provisional por otros hechos, decidió ayer conformarse con las penas pedidas por la Fiscalía, lo que por el momento no ha quedado claro fueron los motivos que llevaron al acusado a actuar de esta manera.
Fuentes de la Fiscalía relataron que, según explicaron varios testigos, C. M. P. no parecía ebrio ni tener sus facultades alteradas. «Un testigo dijo que les dijo putos negros, putos moros y se fue a por ellos», comentaron desde el Ministerio Público, y añadieron que, de acuerdo con este testimonio, los operarios simplemente le dijeron que les dejara en paz, que estaban trabajando.