IBIZA | MARTA TORRES
El catedrático de Teoria i Historia de la Educación y vicerector primero de Planificación y Coordinación Universitaria y el Grup d´Investigació i Formació Educativa i Social de la UIB Martí March aseguró que Ibiza, y algunas zonas de Mallorca «tienen el sistema educativo más inestable de Balears». En este sentido, el profesor de la UIB detalló que esto se debe a que la falta de plazas escolares hace que el número de alumnos por aula supere los 25 recomendados y a que la llegada de familias inmigrantes con niños en edad escolar ocasiona que la matrícula esté variando durante todo el curso. «Las Illes Balears no son un territorio homogéneo. Menorca es la isla más homogénea, pero Ibiza y algunas zonas costeras y turísticas de Mallorca tienen un nivel de inestabilidad muy importante», insistió March que esta misma semana ha presentado en Mallorca el Anuari de l´Educació de 2009, en el que no hay muchos datos sobre Ibiza y Formentera.
March insistió en la falta de infraestructuras que las Pitiusas llevan años sufriendo. En este sentido, reconoció que los políticos hacen «declaraciones retóricas» sobre este tema, pero no lo solucionan. Así consideró la necesidad de elaborar un buen diagnóstico de la situación de la educación en las islas y a partir de él comenzar a poner soluciones. Además, recordó que las políticas educativas deben tener «una continuidad», unos «decretos de mínimos» que no dependan de los cambios políticos.
El director del Anuario de la Educación insistió en que las Pitiusas deben ofrecer suficientes plazas escolares y que los ayuntamientos y los consells deben hacer lo posible para que se puedan construir los centros educativos lo más rápido posible. «Deberían hacerse actuaciones de urgencia que no se llevan a cabo», comentó March.
De la misma manera, señaló la importancia de ofrecer una enseñanza de calidad. «El problema es que mientras en Europa están ya centrados en la calidad, aquí seguimos todavía solucionando lo de la cantidad», ejemplificó el catedrático, que se refirió a la gratuidad de los libros de texto, al tratamiento a la diversidad y a los ordenadores en las aulas que ya existen en otros países. Otro de los retos que deben alcanzarse, según Martí March, es un reparto equitativo del alumnado con necesidades especiales y recién llegado entre los colegios públicos y los concertados, algo que todavía no se ha conseguido. «No podemos seguir con estos fracasos», concluyó.