PALMA |EUROPA PRESS
Un 48,8 por ciento de los residentes de baleares piensan que los casos de corrupción destapados en los últimos años se traducirán en una mayor abstención electoral en los comicios autonómicos, locales y a los consells de 2011, mientras que un 39,9% considera que apenas repercutirán y, aunque esa delincuencia afecta a distintos partidos, sólo un 2,21% entiende que el PP perderá votos. Estos son, al menos, los resultados parciales de una encuesta en curso que realiza la Fundación Gadeso, que la dará a conocer en toda su extensión en el mes de febrero, y que encierran aún otra clave: el 9,85% de las personas consultadas creen que quien verá disminuidos sus resultados electorales será el partido que se encuentre al frente del Govern en ese momento.
La consulta realizada por la entidad que lidera el sociólogo Antonio Tarabini llega poco después de que la organización Transparency International diera a conocer el ´Índice de Percepción de la Corrupción 2009´, que sitúa a España en el puesto 32, entre Israel y Dominica, lo que supone una caída de cuatro puntos respecto al año pasado y un nuevo descalabro en la tendencia iniciada en 2004. A este respecto, el propio Tarabini expuso que los resultados de la encuesta «no implican» necesariamente que se produzcan consecuencias electorales en 2011, porque «en nuestra cultura, la corrupción se acepta y hay una percepción de que es endémica, porque el ciudadano piensa que es inevitable. Y eso es muy peligroso para la vida democrática», subrayó.
Precisamente, la cuestión de fondo que aborda Gadeso en esta ocasión es cómo valoran los ciudadanos el sistema sociopolítico en que viven. Y, en el caso de las islas, «la percepción ciudadana del déficit democrático es realmente importante», a pesar de que tiene poco en cuenta que «la democracia no consiste sólo en ir a votar cada cuatro años, significa que hay una sociedad civil» activa.
O, más bien, que debería haberla. Porque la realidad es que en Balears «hay un problema serio que hace tiempo que persiste, la falta de una sociedad civil bien articulada» a través de grupos de diferentes tipos con «asuntos de interés común», lo cual, nada tiene que ver con partidos concretos. Y, si no existen, «resulta muy difícil la participación del ciudadano en temas de interés común», aseguró el sociólogo.
Además, en la coyuntura actual, «tenemos una sensación de desconcierto y otra de indignación», debida a la crisis, que «no sólo es económica, sino que también lo es social y de valores», precisó Tarabini, quien identificó como un tercer factor característico de este momento la «falta de confianza de las institución, porque no transmiten proximidad», a un ciudadano que «no está acostumbrado» a la participación política.