IBIZA | R. S.
Una madre puede ir a la cárcel por no dejar a su hija con su ex suegra, cuando la pequeña tenía entre uno y dos años y se encontraba enferma. El Ministerio Fiscal solicita seis meses de prisión por un delito de desobediencia para la acusada. La acusación particular también pide medio año de cárcel, en este caso por un delito de lesiones psíquicas, y una indemnización de 4.600 euros para la abuela paterna, que fue la que denunció la situación.
Los hechos se remontan a finales del 2006. Cuando nació la niña, la acusada y el padre se separaron. Él se trasladó a vivir a Mallorca. Una resolución judicial dispuso que la madre ejercería la custodia pero a su vez estableció un régimen de visitas por el cual la suegra podía ver a la niña dos días entre semana y uno de cada dos sábados.
Tres años de fase de instrucción
Las denuncias comenzaron el 22 de noviembre de 2006 y llegaron hasta el 1 de febrero de 2007. Tras una larga fase de instrucción el día 27 del mes pasado se celebró la primera sesión de este juicio en el Juzgado de lo Penal número 2 de Ibiza. Tras la declaración de la acusada y de su suegra la vista se suspendió a la espera de la declaración de la pediatra que atendió a la niña. Finalmente la juez Martina Rodríguez dejó ayer el juicio visto para sentencia.
La pediatra acreditó que los días que la madre no cumplió el régimen de visitas la niña estaba enferma. La opinión de la abuela paterna y del letrado de la acusación particular es diferente, según se pudo comprobar en la primera parte de este juicio.
En esta sesión una forense explicó que las dolencias de la niña no eran de suficiente gravedad como para que no pudiese estar con su abuela. Una psicóloga que evaluó a esta mujer le diagnosticó ansiedad y depresión por no poder ver a su única nieta.
«Es una mujer que se encontraba muy sola en el momento de los hechos», explicó ayer la abuela materna, la madre de la acusada, después de salir de la sala de vistas de la cuarta planta del edificio judicial de la avenida Isidor Macabich.
«El régimen de visitas se ha cumplido siempre», comentó la abogada defensora de la acusada, que recordó que la pediatra acreditó que la niña estaba enferma los días en los que la abuela denunció el incumplimiento del régimen de visitas.
Con anginas
La pequeña tiene en la actualidad cinco años. «Es una niña muy alegre y muy cariñosa», comentaba ayer entre lágrimas su madre. «Seré condenada por velar por la salud de mi hija, ¿a quién hago caso, a un juez o a una pediatra?», se preguntaba. La pequeña sufrió varios episodios de anginas y de amigdalitis en el momento de los hechos.
Ahora las relaciones han mejorado y el padre y la abuela paterna ven a la pequeña con asiduidad y «sin problemas», aseguran la acusada y su madre.