IBIZA | R. S. V.
«Es una casa que funciona como una segunda piel», asegura la arquitecta alemana Monika Brümmer, en referencia a su último proyecto, un edificio que tendrá usos culturales y en el que está previsto levantar dos cúpulas de diez metros de diámetro mediante una estructura de cañas, cubierta con mortero de cáñamo y tierra extraída de la excavación para fijar los cimientos de la propia obra. Se pretende conseguir un efecto cueva, a bajo coste y utilizando únicamente materiales que se encuentren en la zona de edificación.
Éste es sólo uno de los proyectos de esta arquitecta, que también es inventora y empresaria, ya que ella misma ha diseñado, fabrica y comercializa un bloque a base de cáñamo llamado cannabrick. Los asistentes a su charla en el Club Diario pudieron observar la proyección de numerosas imágenes correspondientes a viviendas de Brümmer y de otros arquitectos, situadas por toda España, en las que se ha empleado el cannabrick y otros materiales derivados del cáñamo como morteros o aislantes.
Brümmer ha llegado a Ibiza de la mano de Peter Brantschen, propietario del agroturismo Can Martí, que ha sido uno de sus primeros clientes en Ibiza y que fue el encargado de presentarla en su conferencia. La arquitecta explicó que el cáñamo es una planta de rápido crecimiento que tiene múltiples usos y aclaró que la variedad industrial que ella utiliza para sus bloques está libre de sustancias alucinógenas. La empresaria comparó el cannabrick con otros bloques industriales para construcción y reseñó algunas de sus ventajas: se compone de materiales que no perjudican al medio ambiente, es un bloque no cocido y por tanto requiere muy bajo consumo energético y se seca al aire, por lo que mantiene propiedades bioclimáticas como la capacidad de regular la humedad.
Además, este material reúne cualidades acústico-térmicas óptimas con un mínimo espesor de muros, es un sistema monocapa y permite ahorrar mano de obra ya que en la edificación se emplea un solo material sin necesidad de añadir aislantes. Brümmer está convencida de que la utilización de materiales vegetales en la construcción puede evitar la sobreexplotación de recursos naturales. En la construcción, el cáñamo puede presentar diferentes usos: además de utilizarse para la elaboración de los bloques, sirve también como panel aislante, como fieltro o como granulado.
La arquitecta utiliza la parte más leñosa de la planta, que es también la más económica, para la fabricación de sus ladrillos. Su empresa está ubicada en las cuevas de Guadix (Granada), en un cerro de suelos arcillosos del cual extraen «una arcilla con propiedades especiales para la construcción».