IBIZA | R. S.
Un hombre de 65 años de edad, J. R. T., nacido en la isla, alegó ayer «problemas de asma» para justificar su negativa a soplar en el etilómetro a requerimiento de la Guardia Civil. La fiscal solicitó seis meses de cárcel y la retirada del carné durante un año por la negativa a realizar el test de alcoholemia, y un año más sin carné, una multa de 1.620 euros (nueve meses con una cuota diaria de seis euros) y la realización de 60 días de trabajos en beneficio de la comunidad por el delito de conducción bajo los efectos del alcohol.
El pasado día 17 una patrulla de la Guardia Civil observó una furgoneta que iba «haciendo eses», según explicó uno de los agentes en la vista oral celebrada ayer en el Juzgado de lo Penal número 2 de Ibiza.
El acusado dijo que no había bebido nada y que no sopló por sus problemas de salud, aunque no aclaró el motivo por el que no se sometió al análisis de sangre o de orina que le ofrecieron los guardias civiles. «Tenía claros síntomas de haber bebido», explicó uno de los agentes.
La anécdota del juicio la protagonizó el acusado, debido a sus problemas de oído, que sumados a los de garganta de la juez Martina Rodríguez hicieron que fuese difícil entenderse entre ambos. De hecho, el acusado tuvo que sentarse muy cerca de la juez.