PALMA | EFE
La Conselleria de Medio Ambiente instará al Gobierno central a crear un santuario de 50.000 kilómetros en aguas al sur de Baleares para asegurar la conservación del atún rojo y otras especies.
El conseller de Medio Ambiente, Miquel Àngel Grimalt, ha informado hoy de ello en una rueda de prensa en la que ha estado acompañado por la responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace en España, Celia Ojeda; el director general de Medio Forestal y Protección de Especies, Pere Ramon; y la directora general de Pesca, Patricia Arbona.
Grimalt ha exigido que el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino tome medidas para declarar esta zona protegida ya que, ha dicho, hay estudios que aseguran que en cuatro o cinco años la situación del atún rojo podría llegar al colapso y la recuperación de la especie ya no sería posible.
La zona del sur de Baleares es la más importante para la reproducción del atún rojo en el Mediterráneo pero en los últimos años la pesca industrial se ha cebado con esta especie hasta llevarla a una situación crítica.
El uso de nueva tecnología sofisticada para pescar de manera masiva unido "a un desorbitado afán lucrativo" han puesto en riesgo la supervivencia del atún rojo.
La propuesta, que será llevada al Consell de Govern, es que se establezca una zona de protección de 70 millas, de forma poligonal y que tenga sus vértices en la isla del Aire (Menorca), Cabrera, Mola y el Cabo de Berberia (Formentera) y las islas Bledes (Ibiza), y 70 millas al sur desde estos puntos, con una superficie aproximada de 50.500 kilómetros cuadrados de mar.
La idea es que en esta zona se prohíba, durante el tiempo que fuera necesario para la recuperación del atún rojo, la pesca industrial con barcos de más de veinte toneladas, aunque se permitiría la artesanal, que no resulta tan agresiva, ha apostillado el conseller.
Asimismo, estarían prohibidos los vertidos contaminantes desde la costa o desde naves y estaría regulada la exploración, explotación y gestión de recursos naturales.
Para la protección de otras especies, se prohibiría la utilización de redes pelágicas o de deriva, ya que son artes no selectivas con graves consecuencias para la biodiversidad, ha apuntado Grimalt, quien ha añadido que también se aplicarían medidas para reducir el impacto de los palangres de superficie sobre tortugas y elasmobranquios.
El conseller ha indicado que esta iniciativa tiene dos como precedentes europeos, como son la declaración en 2004 de una zona marina de protección frente a la costa mediterránea francesa por parte del Gobierno francés y la creación en 1999 de un santuario para los cetáceos en el Mar Ligur, establecido entre Francia e Italia.
Celia Ojeda ha afirmado que este santuario en aguas baleares sería un referente internacional en la protección de especies.
La conservacionista ha criticado que la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) está estableciendo cuotas de capturas de unas 13.500 toneladas anuales, muy por encima de las 7.000 aproximadas que recomiendan sus propios científicos.