IBIZA | J. LL. F.
Los técnicos que dirigen la obra de construcción de la nueva red de saneamiento de Dalt Vila han decidido consolidar tanto el tramo ya abierto de acequia, que el viernes provocó un derrumbe en la calle Murada, como el que todavía queda pendiente de abrir y que discurrirá por debajo del túnel que atraviesa el baluarte de Sant Joan.
El concejal de Casco Antiguo y Vivienda del Ayuntamiento de Ibiza, Marc Costa, afirmó que los técnicos, a la vista de ese desprendimiento, han optado por entibar las nuevas zanjas, operación consistente en instalar unos apoyos en el interior de la acequia que la dotan de mayor solidez y resistencia.
La zanja que se está abriendo tiene una profundidad de cinco metros y, ante la existencia de material «endeble» que pueda amenazar la estabilidad de estructuras próximas a la excavación, se ha decidido ir entibando la zanja a medida que ésta se vaya haciendo por parte de las máquinas.
En primer lugar, se entibará y cerrará el tramo correspondiente a la calle Murada, que fue donde tuvo lugar el derrumbe. También se reconstruirán las estructuras afectadas. Acto seguido, se procederá a abrir el segundo tramo, entre la calle Murada y el túnel, éste incluido.
El objetivo de esta decisión es «que no pase lo mismo» que lo acaecido el pasado viernes, cuando se desmoronó un lateral de la acequia.
La obra de canalización que se está llevando a cabo comenzó en Vara de Rey y debe dotar de tuberías separadas para aguas pluviales y residuales a la zona comprendida entre la calle del Comte de Rosselló y la Plaça de Vila.
El proyecto, que llevan a cabo de forma coordinada el Ayuntamiento de Ibiza y el Consell Insular, está cofinanciado en un 80 por ciento por la Unión Europea. Su presupuesto ronda los 700.000 euros.
Anteayer, los vecinos alertaron del peligro que podía suponer la continuación de la zanja sin adoptar medidas de refuerzo, dado que el túnel podría sufrir graves daños.