IBIZA | NIEVES GARCÍA GÁLVEZ
Un total de 335 mujeres víctimas de violencia de género han sido atendidas en la Oficina de la Dona en lo que va de año, lo que supone un incremento del 43 por ciento respecto a los casos contabilizados en el mismo periodo del pasado año. Así lo expusieron ayer la consellera insular de Política Social y Sanitaria, Patricia Abascal, y la responsable de la citada oficina, Olga Guerra, que atribuyeron este notable aumento a la crisis económica y a una mayor sensibilización a la hora de denunciar estas situaciones.
«Que este año haya crisis evidentemente ha empeorado la situación en las familias donde ya había episodios de maltrato», indicó Guerra, al tiempo que Abascal señaló que la recesión ha influido en que «hombres que tienen una actitud agresiva» paguen sus problemas con las mujeres. En esta línea, ambas resaltaron el hecho de que exista más sensibilidad a la hora de denunciar estos casos. «Lo más importante es que las víctimas hayan sabido dónde venir a pedir ayuda», incidió Guerra.
Este aumento de los casos coincide también con el registrado en los juzgados de Ibiza, donde en los primeros nueve meses de este año se contabilizaron 522 denuncias por violencia machista, las mismas que en todo 2008.
Del total de mujeres asistidas, 224 habían sufrido maltrato físico y psíquico, mientras que cien denunciaron maltrato psicológico y ocho dijeron haber sido víctimas de agresiones sexuales. «El maltrato físico es el que más se denuncia», dijo Guerra, que lamentó que, respecto al psicológico, todavía haya muchas mujeres «que no son conscientes de que lo sufren y de que lo pueden denunciar». «No hay que esperar a la bofetada . El desprecio y el control que ejercen los hombres llevan a un maltrato psicológico que hace que la mujer viva con angustia permanente y deje de creer en sí misma. Eso también es maltrato y por supuesto es denunciable», dijo Abascal.
Guerra alertó de que, como ya se empezó a constatar el año pasado, las víctimas son cada vez más jóvenes. Según los datos facilitados, el 38,2 por ciento de las mujeres tenían entre 31 y 40 años, pero las de entre 16 y 30 años ascendían ya al 31,6 por ciento. «Cada vez el maltrato se da entre parejas más jóvenes», indicó la responsable de la Oficina de la Dona, que indicó que hasta «chicas de instituto» acuden al centro. «A veces vienen con 14 años», añadió.
En su opinión, tal y como se está denunciado también en el ámbito estatal, ocurre que los jóvenes no viven determinadas situaciones como violencia de género sino como enamoramiento. «Hay poca conciencia de lo que es el maltrato, sobre todo el maltrato psíquico de control», comentó. A este respecto, Guerra concretó que frases como «no me gusta esto, no lo hagas, no salgas, quédate conmigo» constituyen ese tipo de maltrato de control que tanto cuesta reconocer. «La chica asume esta actitud que permanece en ella y que puede degenerar en acciones de violencia», añadió Abascal.
Para evitar estas actitudes, la consellera recordó que la Oficina de la Dona cuenta con un programa dirigido a estudiantes de Secundaria, Bachillerato y Ciclos Formativos, a quienes se imparten charlas para enseñarles a prevenir y detectar estas conductas y a eliminar mitos e ideas sexistas. Durante el pasado curso escolar participaron en estas actividades 791 alumnos. «Para erradicar la violencia hacia la mujer hay que trabajar en todos los ámbitos, pero fundamentalmente en el educativo y en el familiar», apuntó Abascal.
Por otra parte, se ha registrado un incremento de las mujeres y los niños alojados en pisos de acogida, al pasar de 42 y 41 en 2008 a 47 y 40 en 2009. También ha aumentado la estancia media en estas viviendas: de 46,4 días en 2008 a 52,7 en 2009.
El perfil de las víctimas acogidas eran mujeres de entre 16 y 30 años, extranjeras, procedentes de los pueblos de la isla, con estudios medios, sin trabajo y que habían sufrido malos tratos físicos y psíquicos. Sobre este perfil, Guerra incidió en que las personas alojadas en las viviendas de acogida son también «cada vez más jóvenes», que en su mayoría son extranjeras «porque no tienen el apoyo de su familia, que está lejos» y en que se acaba con «el mito» de que el maltrato se da en mujeres de poco nivel cultural. Según Guerra y Abascal, el aumento de víctimas acogidas se ha podido cubrir «perfectamente» con los cinco pisos del Consell.