FORMENTERA | CARMELO CONVALIA
Dentro de tres semanas el Ministerio de Medio Ambiente y de Medio Rural y Marino, a través de la intervención general del Estado, firmará el acta de recepción de la obra de la red de riego agrícola de Formentera, adjudicada a la empresa Tragsa y que ha costado 8,2 millones de euros. A partir de ese momento el campo de Formentera dispondrá de agua para regar hasta 114 hectáreas de suelo cultivable. El recurso hídrico, procedente de la depuradora de aguas residuales, que ya cuenta con un tratamiento terciario, será apto para ser utilizado en cualquier tipo de cultivo, desde hortalizas hasta forraje, con todas las garantías sanitarias fijadas por la legislación.
El delegado de Tragsa en Ibiza y Formentera, Agustín Sacines, explicó que la puesta en marcha de esta infraestructura dependerá después de la Comunidad de Regantes de Formentera, que deberá negociar el precio del metro cúbico que los agricultores consuman. Una de la novedades del sistema es que estará «automatizado y telecontrolado». Esto quiere decir que cualquier regante podrá, con una llamada desde su teléfono móvil, poner en marcha su riego a distancia.
Este proyecto se puso en marcha hace cinco años, al igual que otros que se han desarrollado en Balears, con la financiación del Gobierno central, la Unión Europea y el Ayuntamiento de Formentera, que compró el terreno donde hoy se levanta la balsa de riego con capacidad para almacenar 88.000 metros cúbicos de agua apta para el riego. El calendario previsto apunta que para la primera temporada de riego de Formentera, en primavera y verano de 2010, los regantes contarán con todo el sistema de regadío para hacer llegar agua a sus campos.
La Comunidad de Regantes de la isla, formada por 81 socios, será entonces la encargada del mantenimiento de la red, lo que implicará que tendrán que negociar una cuota fija por el enganche y otra, variable, en función del agua que consuma cada regante. Esta tasa la deberá contratar con la empresa eléctrica GESA-Endesa como suministradora de la energía necesaria para hacer funcionar todo el sistema. La red cuenta con tres filtros preliminares que terminan en una estación para eliminar la salmuera, por ósmosis inversa, que garantiza la calidad y la ausencia de elementos patógenos.
La fuente de donde se alimenta la red de riego es la estación de aguas depuradas. De allí pasará a una serie de filtros de arena que eliminará del caudal los sólidos en suspensión. Después vuelve a ser sometida a un proceso de ultra filtración que elimina virus y bacterias, hasta llegar a la desalobradora que eliminará la sal. El delegado de Tragsa precisó que este último filtro para eliminar la salinidad garantiza que no hayar «ni sólidos en suspensión ni turbidez» ni otros elementos nocivos para la salud. Agustín Sacines manifestó: «Con este agua se podrá regar todo con todas las garantías».
Acabado este proceso, en el que intervienen productos biológicos, el agua se almacena en la balsa desde donde se distribuirá por los 24 kilómetros de canalizaciones que distribuyen el caudal hasta las casetas montadas en cada uno de los terrenos inscritos. Desde esa instalación, a pie de campo, el regante definirá su método de riego en función del terreno y de los cultivos que quiera sacar adelante.
Cursillo
Para dar a conocer el nuevo sistema de riego la conselleria de Agricultura y Pesca de Formentera comienza hoy un cursillo de 25 horas, impartido por los técnicos de Tragsa. El cupo de inscritos ha superado las expectativas iniciales con 45 personas apuntadas, que durante las próximas semanas conocerán de primera mano cómo funciona la red de riego, con visitas sobre el terreno. También recibirán conocimientos sobre los cultivos de regadío.