IBIZA | N. G. G.
La titular del Juzgado de lo Penal número 1 de Ibiza, Clara Ramírez, ha absuelto a los responsables de un establecimiento hotelero acusados de un delito contra los derechos de los trabajadores, en concurso con otro de lesiones imprudentes, a raíz de un accidente laboral en el que un ayudante de cocina perdió varios dedos tras quedar atrapados en una máquina trituradora.
La juez considera que el trabajador «pudo realizar un uso inadecuado de la máquina trituradora», ya que disponía de los elementos necesarios para manejarla con seguridad, según las evaluaciones de riesgos laborales elaboradas por la empresa contratada para ello.
La Fiscalía había pedido inicialmente multas por valor de 1.620 euros para F. S. –directora, encargada de organización de los trabajadores del hotel y coordinadora de seguridad– y un año de cárcel y una multa de 1.440 euros para M. C. –administrador de la mercantil que gestionaba el hotel–. En el juicio, F. S. se conformó con los hechos y la pena pedida, mientras que la abogada de M. C. pidió su libre absolución. En la sentencia dictada el pasado día 20, la juez acordó absolverlos a ambos, por lo que la Fiscalía ha anunciado que tiene previsto presentar un recurso.
La magistrada considera probado que el 5 de julio de 2004, un ayudante de cocina del Club Paradise Aqualandia S. L. procedió a picar y triturar trozos de carne en la trituradora del local. Mientras realizaba su trabajo, varios dedos de la mano derecha se le quedaron atrapados en la máquina, «sin que conste la causa del accidente». Como consecuencia de ello, el trabajador, que ya ha recibido 159.000 euros en concepto de indemnización, sufrió la amputación total de dos dedos, al tiempo que otros dos sufrieron lesiones de distinta consideración.
Aunque existe un informe de una inspectora de trabajo que señalaba que los dedos del trabajador quedaron atrapados porque la máquina no contaba con ningún dispositivo de protección que impidiera el acceso de la mano, la juez destaca que éste documento no ha podido ser ratificado. Sin embargo, señala que hay otros dos análisis periciales que prueban que el accidente fue consecuencia de que el empleado, que había recibido cursos de prevención de riesgos laborales, empujó la carne dentro de la máquina directamente con la mano, sin usar el mazo correspondiente ni el guante metálico.