IBIZA | ALBERTO FERRER
El ´Don Pedro´ se hundió por una larga serie de errores, omisiones y lapsus de los mandos de la tripulación. Esa es la conclusión a la que llegó, en un informe de casi noventa folios, la Comisión Permanente de Investigación de Siniestros Marítimos sobre el naufragio del mercante de Iscomar frente a las costas de Ibiza en julio de 2007.
El pronunciamiento de la comisión, que recaba las declaraciones del capitán del buque, varios de sus oficiales y el capitán marítimo de las Pitiusas, se basa en el análisis detallado de la ruta que siguió el ´Don Pedro´ y las decisiones que se tomaron a bordo. Durante tres minutos, el barco mantuvo un rumbo demasiado escorado al Este, el que habitualmente cogería para seguir la ruta hacia Palma –por un «posible lapsus»–, en lugar de la de Valencia, que es hacia donde debía navegar. Este intervalo de tiempo «fue determinante en la producción del accidente».
Además, «sorprende la lenta o tardía capacidad de reacción para evaluar esta situación por parte de la persona encargada de ello», sigue el informe, que pone en duda la capacidad del mando de la tripulación: «Hace pensar que sus facultades cognitivas pudieran encontrarse mermadas en esos momentos».
A la hora de analizar por qué se produjo ese error en el rumbo, la comisión lo atribuye a una confusión por el carácter repetitivo de la ruta del ´Don Pedro´ «o un exceso de confianza en la tripulación». También cree que pudo deberse a «una inadvertencia de la guardia en el puente» o por la inexistente planificación del viaje, que es obligatoria.
Ese error previo no se corrigió a tiempo, según analiza la comisión, por una inexistente vigilancia del rumbo previsto y de la ausencia de obstáculos. También por la fatiga del capitán –que llevaba días sin dormir por una enfermedad– y la ausencia de mandos en el puente cuando se aproximaban a los islotes. De hecho, se considera «injustificable» que el segundo oficial y una ayudante salieran del puente a consultar las cartas, «dejando en automático el timón» cuando ya veían en su trayectoria el faro des Dau Petit.
El análisis abunda en la falta de conocimientos de los que debían gobernar el buque, con errores que impidieron una reacción a tiempo. Las equivocaciones empezaron desde «la deficiente organización de la maniobra de salida del puerto, por los peligros existentes para la navegación». El capitán del buque volvió al timón para intentar esquivar los Daus, cuando la colisión parecía inminente, y, según la comisión, hubo un momento en el que el ´Don Pedro´ atinó el rumbo para lograrlo, pero lo perdió y siguió su escora hacia el faro de los islotes.
La comisión también es crítica con la comunicación de la emergencia: «se informó a los prácticos del puerto, en lugar de al Centro de Salvamento de Palma», que no recibieron noticia hasta pasada media hora. Esto, se asegura en el informe, «pudo influir tanto en el salvamento de la tripulación como en el buque», a pesar de que considera inevitable su hundimiento, ya que por la brecha que sufrió en el casco al topar con los bajos de es Daus entraban 163´3 metros cúbicos por minuto. Por contra, el dictamen considera que la acción del remolcador ´Arucas´ «fue irrelevante» en el naufragio.
El informe no fue accesibles hasta ayer, después de que el Ministerio de Fomento diera a conocer la disolución del CPISM, adscrito a la dirección general de Marina Mercante. Este organismo ha sido reemplazado por la Comisión Permanente de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos.