IBIZA | A. F. F.
La Comisión Insular de Urbanismo y Patrimonio (Ciotupha) se reunió ayer en sesión de urgencia para aprobar la modificación puntual de las Normas Subsidiarias de Sant Josep realizada por el Ayuntamiento ante la inminente caducidad de la moratoria urbanística que rige en el municipio mientras se tramita su ordenamiento definitivo.
El documento fue refrendado en la Ciotupha sin dos de sus puntos aunque, según el conseller de Política Territorial, Miquel Ramon, «no se trata de cuestiones relevantes». En cualquier caso, el texto no podrá contener referencias a las segregaciones de fincas hechas con anterioridad a las normas actualmente en vigor en el municipio.
Tampoco podrán incluir «la posibilidad de incumplir la parcela mínima cuando estuviesen afectadas por expropiaciones por actuaciones públicas», una de las promesas que se hicieron a los afectados por la construcción de las autovías, a los que se aseguró que podrían mantener la edificabilidad anterior a la enajenación. Ramon explicó que este asunto requeriría de una Evaluación Ambiental Estratégica que complicaría su aprobación, por lo que se incorporará «a la revisión global de las normas que está en trámite».
Otro asunto que no podrá contener la modificación puntual es la de permitir el uso de oficinas en los núcleos urbanos. El texto remitido por el Ayuntamiento pretendía corregir la paradoja de que en las poblaciones de Sant Josep se puedan instalar talleres pero no despachos, aunque esto no encaja en los supuestos que la ley prevé para permitir una modificación puntual de planeamiento.
Ramon destacó, en cambio, que el texto remitido por la Ciotupha para su publicación en el Boletín Oficial de la Comunitat (BOIB) corrige «eliminar un sistemático fraude de ley» que se generalizó en algunas zonas de Sant Josep como Cala de Bou. Según el conseller, aprovechando las tres tipologías de vivienda que permitían las Normas (estudio, apartamento y vivienda), se levantaron «muchas promociones de estudios con local comercial anexo». Estos locales después se reconvertían en parte de la vivienda, ampliando su capacidad aunque oficialmente constara una densidad menor. El nuevo texto cumple el decreto de Densidades que establece una única capacidad de tres plazas por vivienda, lo que unifica los criterios para exigir «la dotación de servicios e infraestructuras».
Las normas modificadas también fijan una fachada mínima para cualquier edificación. «Esto impide edificar en el interior de manzanas», comentó el conseller. Asímismo, el nuevo ordenamiento provisional regula el viario municipal con una anchura mínima de nueve metros y la amplitud que deberán tener las intersecciones. Además, los sótanos deberán cumplir los retranqueos.