IBIZA | A. P.
Los mayoristas del sector de la alimentación han sufrido pérdidas en las ventas de entre un 15% y un 20% en relación al pasado año durante la temporada turística, lo que repercutirá de manera importante en el resultado final de la actividad que se espera para el conjunto de este ejercicio. Este año, la temporada alta para gran parte del sector no comenzó hasta mediados de julio, cuando lo normal en los últimos años es que el trabajo intenso se iniciase en junio. «Hace muchos años que no comenzamos a trabajar en serio durante el mes de mayo», subraya el vicepresidente de la Pimeef y empresario del sector, Alfonso Rojo.
Los empresarios atribuyen la bajada de ventas a un enfriamiento del consumo interno y no sólo a una menor afluencia de turistas. Sin embargo, el descenso de la ocupación hotelera en torno a un 5% de promedio durante toda la temporada también afectó negativamente al sector, ya que la bajada en el nímero de visitantes obliga a los hoteleros a reducir las compras y en algunos casos a prescindir de productos más elaborados o germinados, que son más caros, para reducir gastos.
El sector de la alimentación constituye la principal variable para medir la situación económica de Ibiza ya que la comida es la primera necesidad tanto de turistas como de residentes. «No sé si somos el primer parámetro o el segundo, pero lo que está claro es que la gente tiene que comer, sobre todo después de pagar la hipoteca, que en muchos casos es la primera necesidad. Se ha notado la caída de ventas, especialmente en los productos frescos como frutas y verduras», explica Rojo.
Bajada de precios
Los empresarios ingresarán menos que el pasado año no sólo porque han bajado las ventas, sino porque los precios también se han visto reducidos, en este caso en torno a un 25 por ciento de promedio. Sin embargo, este factor no es el que más influye en la disminución de los ingresos, ya que, por norma general, los empresarios también compran los productos más baratos debido a la crisis que afecta al conjunto de España. «Algunas empresas podría haber vendido más kilos que el pasado año, pero el margen de beneficio es menor, aunque el análisis completo no podremos hacerlo hasta final de año, cuando obtendremos los resultados. Lo que está claro es que aunque se muevan más kilos (de alimentos) que el pasado año los ingresos han sido menores», recalca el vicepresidente de la Pimeef.
Tanto turistas como residentes han reducido notablemente el consumo, lo que ha propiciado el descenso de ventas. Los clientes miran los precios antes de comprar en tiendas y supermercados y en los restaurantes piden menos platos y más baratos, aseguran los empresarios.
El sector prevé «un mal invierno» debido, entre otros factores, a que en la isla hay numerosas empresas de alimentación y porque «el consumo se retrae», señala Rojo, quien coincide en su análisis con el presidente de la Asociación de Mayoristas de Alimentación de la Pimeef, Ramón Gregori.
«Pueden encontrarse en la isla una gran variedad de productos muy baratos. Cualquier familia puede hacer la cesta de la compra con poco dinero debido, entre otras cosas, a las marcas blancas», remarcan los empresarios.
Mejoría en primavera
El sector no espera salir de la situación crítica al menos hasta la primavera, ya que durante enero y febrero los empresarios confían sólo en cubrir gastos con las ventas. El descenso en la actividad de los hoteleros en verano y el retroceso en el número y la cuantía económica de las transacciones en los demás sectores durante todo el año provoca que los pedidos de alimentación a los mayoristas se produzcan cada dos o tres días, cuando antes eran diarios, según remarca el presidente de la asociación. «No hay muchas posibilidades de aumentar las ventas ahora porque no hay nadie, y entre los residentes tampoco se espera una reactivación del consumo, a excepción, quizá, de las grandes empresas», apunta Gregori.
El termómetro de la economía
La alimentación constituye uno de los principales parámetros para medir la situación económica de Ibiza. La bajada del consumo confirma la intensidad de la crisis tras la temporada turística.