IBIZA | EUGENIO RODRÍGUEZ
El Ayuntamiento de Sant Josep ha decidido que la zona de Cala de Bou se dé la vuelta a sí misma y se abra al mar, un paisaje que, curiosamente, queda oculto detrás de una maraña de edificios de baja calidad producto del boom de la construcción de los últimos años. La costa queda a muy pocos metros de la calle de es Caló, pero apenas nadie se puede asomar para verla y es casi imposible aparcar. Detrás de esta calle, en la que se concentra la actividad comercial y turística de la bahía de Portmany, se encuentran calas de arena urbanas (ses Fontanelles, Platja d´en Xinxó, Platja des Pinet y s´Estanyol), pequeños muelles y superficies rocosas de hormigón donde los turistas toman el sol y que han alterado la topografía original de este espacio. El propio alcalde de Sant Josep, Josep Marí Ribas, Agustinet, reconoce que este espacio en la actualidad es «infumable».
Por ello, el Consistorio trabaja desde hace tiempo en habilitar un sendero para recuperar el paso por la primera línea de mar, así como los accesos directos a la calle es Caló. De hecho, algunas de las conexiones de esta calle con la costa se encuentran muy degradadas y son prácticamente inaccesibles, como se puede apreciar en una de las imágenes que ilustran el reportaje. La idea es crear un recorrido paralelo a la costa mediante un paso para viandantes de casi siete kilómetros, desde es Pouet hasta Port des Torrent, y un carril para bicicletas de doble sentido de cinco kilómetros. Se intercalarán áreas de descanso y deportivas en las que se instalarán elementos para realizar ejercicio físico, aparte de puntos específicos para contemplar las vistas. El trazado discurrirá a una distancia de seis metros del límite de la zona marítimo terrestre. Tendrá un ancho de 3,2 metros como mínimo, mientras que el carril para bicicletas ocupará poco más de un metro y medio.
Marí Ribas explica que el proyecto será sencillo, sin elementos ornamentales y advierte de que, en ningún caso, este espacio se podrá convertir en una zona comercial. «En primera línea no habrá comercios ni restaurantes. Queremos recuperarlo sólo para que la gente pueda pasear y ver el mar», explica. Según la memoria del anteproyecto, el pavimento podría ser de piedra natural (cenia flambeada o similar) para que se mimetice con el entorno. Se trata en cierta manera de mostrar la costa «en su estado natural», a excepción del tramo entre Cala d´en Serra y la playa de s´Estanyol en el que, dado que las construcciones están muy encima de la costa, el vial deberá compatibilizar el paso de peatones y vehículos, aunque con acceso restringido. En las zonas de playa se sustituye el pavimento por una tarima de madera de 2,1 metros de ancho.
El anteproyecto que ha presentado el Ayuntamiento ante el Ministerio de Medio Ambiente también prevé la dotación de nuevos espacios para aparcar, algún quiosco-bar y un pequeño auditorio al aire libre donde se pueda celebrar algún espectáculo. En todo caso, el alcalde señala que se trata de «ideas» que se deben madurar, incluso el carril para bicicletas, entre otras cuestiones. El proyecto no afecta, en principio, a edificaciones privadas, a pesar de que muchas de ellas, en según qué zona, se encuentran prácticamente pegadas a la primera línea de la costa. No obstante, Marí Ribas reconoce que habrá «algunos obstáculos» que se deberán salvar y confía en que se podrán resolver. El Ayuntamiento calcula que este proyecto puede tener un coste aproximado de 15 millones de euros.
Financiación estatal
Por ahora, la dirección general de Sostenibilidad de la Costa y el Mar, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, ya ha manifestado su interés en acometer dicha actuación y, según avanzó recientemente, «podría incluirla en sus previsiones de inversión». El alcalde mantuvo hace unos meses una reunión en Madrid con la directora general de Sostenibilidad de la Costa y el Mar, Ana Paz, en la que le explicó el anteproyecto del Ayuntamiento. «Dijo que le gustaba y que compartía los criterios que queremos aplicar a este proyecto», señala Marí Ribas, que reconoce, no obstante, que era «poco optimista» dado el alto coste de la ejecución de la obra. Sin embargo, el alcalde asegura que se llevó «una sorpresa» cuando el Ministerio de Medio Ambiente reveló, en respuesta a una pregunta del diputado del PP Enrique Fajarnés, que entre sus previsiones de inversión figura este proyecto. El primer edil también señala que «no hay que ser ingenuos» y pensar que el Ministerio lo hará «mañana».
El Consistorio presentó el pasado jueves este anteproyecto a los integrantes de la Mesa de Turismo y la próxima semana hará lo mismo con la Asociación de Vecinos de Cala de Bou y los empresarios de los hoteles y la oferta complementaria de la zona.